Tengo un deseo ardiendo en mi pecho,
un susurro atrapado en mi voz,
un anhelo febril y sediento
de tu piel, de tu aroma, de tu voz.
No temo decirlo, me enciendes
con el roce sutil de tu risa,
con tu mente que juega y deslumbra,
y tu boca, mi dulce premisa.
Déjame robarte un latido,
dibujar en tu piel mi poesía,
ser el beso que queme tu cuello,
ser la llama que encienda tu día.
Quiero hundirme en la miel de tu cuerpo,
explorar cada curva sin prisa,
y perderme en el pulso caliente
que en tus piernas el fuego desliza.
Déjame ser el verbo en tu espalda,
la caricia que escriba un gemido,
la tormenta que moje tu vientre,
el suspiro que muera en tu ombligo.
Te deseo con hambre infinita,
con la fiebre de amores prohibidos,
con la furia de un beso sin miedo,
con la entrega de un cuerpo rendido.
Quiero beber de tu boca sedienta,
ser el pulso que agite tu pecho,
deslizarme en la curva de tu hambre,
y perderme en tu abismo deshecho.
Que mi lengua despierte tu fuego,
que mis manos deshagan tu calma,
que mi cuerpo y el tuyo enredados
se confiesen en piel sin palabras.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta






























