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Festejemos lo que no puede ser robado

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Imagen: diapicard en Pixabay

Somos de amor y hierro, por eso festejamos lo que no puede ser robado: la risa que estalla sin permiso, el amor que florece en el silencio, el sueño que vive aún en el vacío. No hay ladrones del sol en la mañana ni del canto que brota desde el pecho; la ternura no cabe en la ventana de quien todo lo mide por su techo.

Celebramos la voz que se levanta aunque el mundo tiemble bajo el pie, la esperanza que nunca se quiebra, la memoria que arde y se mantiene en pie. Nadie arranca el temblor de un buen abrazo, ni la luz que se enciende en medio del dolor. El alma es un territorio sin candado: no hay prisión que retenga su resplandor.

Por eso brindamos, sin desespero, por lo libre, lo puro, lo heredado, por lo eterno que habita en lo sincero. Hoy, en mi cumpleaños, festejo lo que no puede ser robado.

Guillermo Axalco es amante del conocimiento. Considera la capacidad de decretar como una forma de crear y construir.