ConoSer Bien
“Hay dos tipos de personas en este mundo: Los que dan y los que reciben. Los que reciben a veces comen mejor, pero los que dan siempre duermen mejor“.
Danny Thomas
En el “Fausto”, drama del escritor alemán Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832) publicado en dos partes, en 1808 y 1832, se narra que Fausto, representante del más elevado anhelo humano por alcanzar el conocimiento y la experiencia más allá de los límites de la vida terrenal, entra en un pacto con los poderes malignos, representados, en dicha obra, por Mefistófeles. Fausto está a punto de firmar un contrato con Mefistófeles, quien le pide lo firme con su propia sangre, emitiendo la siguiente sentencia: “La sangre es un fluido muy especial”.
Entre los muchos comentarios hechos a esta obra alemana, se hace notar que “el Mal es un enemigo de la “sangre”, como la sangre es la que sostiene y preserva la vida, el Mal, es enemigo de la raza humana.
Se relata que Fausto se hizo una pequeña incisión en la mano izquierda con un cortaplumas, y que al tomar la pluma para firmar el contrato la sangre que brotaba de la herida formó las siguientes palabras: “¡Oh, hombre!, escápate”. Debido a que el Mal es un enemigo de la sangre Mefistófeles exigió que la firma se escribiera con sangre.
El término sangre procede del latín “sanguis” que puede definirse como “suave”, dicho significado viene a expresar la textura que tiene la sangre al tocarse. A la sangre se la describe como “un líquido de tonalidad rojiza presente en el organismo de humanos y otros animales, cuya principal función de ella es garantizar que el oxígeno y los nutrientes se distribuyan entre las células de cada organismo, aunque también se encarga de recoger los elementos de desecho que surgen de estas mismas células”.
La sangre ha ocupado un lugar muy especial en la historia de la humanidad. Desde los tiempos remotos se le ha otorgado vital importancia y un místico concepto. La sangre es el tejido que más ha motivado la inventiva literaria, es el más vinculado con rituales y procesos religiosos y el que más impacto tiene en el pensamiento popular. La sangre constituye alrededor del 7% del peso de la estructura corporal humana (una persona adulta tiene alrededor de cinco litros).
El Deuteronomio 12:23 establece claramente: “Solamente que te mantengas firme en no comer sangre; porque la sangre es la vida, y no comerás la vida juntamente con su carne”.
En la época del prestigioso médico griego Hipócrates, se había desarrollado un sistema interpretativo del mecanismo de producción de las enfermedades, basado en la teoría de los cuatro humores orgánicos. El principio básico fue la teoría según la cual todos los fluidos orgánicos están compuestos, en proporción variable, por sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra. Si estos “humores” se encuentran en equilibrio, el cuerpo goza de salud; en cambio, el exceso o defecto de alguno de ellos produce la enfermedad.
Hipócrates y Galeno recomendaban la sangría terapéutica cerca del órgano enfermo para eliminar los humores excesivos. La sangría no debía ser necesariamente copiosa, basándose en la teoría de los cuatro humores, pero Galeno fue el primero en advertir acerca de las precauciones que había que considerar en cuanto a la cantidad de sangre.
En el siglo I de nuestra era, Plinio expuso la historia del hipopótamo que, cuando se sentía enfermo, clavaba su rodilla en una punta afilada para producirse una sangría y curarse. Se trata de la creencia de la propia época de que la sangría es un tratamiento médico eficaz.
Como se aprecia la sangre ha sido factor fundamental desde la más remota antigüedad, es por ello que, la Organización Mundial de la Salud (OMS) aprobó en su Asamblea del 28 de mayo de 2005, que cada 14 de junio, se celebrara el “Día Mundial del Donante de Sangre”, como muestra de reconocimiento y agradecimiento hacia los donantes de sangre de todo el mundo, que para este 2025 tiene el lema “Dona sangre, dona esperanza: juntos salvamos vidas”.
El objetivo fundamental de implementar el Día Mundial del Donante de Sangre fue concientizar a la población sobre la necesidad de disponer de sangre y productos sanguíneos seguros y en agradecer a los donantes su contribución para salvar vidas humanas.
La fecha 14 de junio, conmemora el nacimiento del fisiólogo, austríaco Karl Landsteiner (1868–1943), científico que descubrió y tipificó los grupos sanguíneos en la especie humana (Grupos: A, B, AB y 0. Si una persona tiene un cierto grupo de sangre y le realizan una transfusión con sangre de otro tipo, enfermará y hasta puede llegar a morir), este hecho tuvo una repercusión de gran alcance para la medicina, concediéndole el Premio Nobel de Fisiología y Medicina en el año 1930.
El mensaje de este 2025, refuerza el llamamiento mundial para que más personas de todo el mundo donen sangre periódicamente y contribuyan a mejorar la salud.
Investigaciones recientes indican que no todo el mundo puede donar sangre y quienes desean hacerlo deben cumplir con una serie de requisitos básicos.
En México, la legislación y regulación de la transfusión sanguínea y los bancos de sangre se basan principalmente en la Ley General de Salud y la Norma Oficial Mexicana NOM-253-SSA1-2012. Para que la donación pueda ser realizada el donante debe tener entre 18 y 65 años de edad, pesar más de 50 kilos, tener presión arterial en niveles convenientes, no tener malestar o fiebre y no haber padecido alguna enfermedad de transmisión sexual o hepatitis después de los 10 años.
La donación de sangre de manera voluntaria y sin remuneración es la piedra angular del suministro de sangre segura para satisfacer las necesidades de transfusión de todos los pacientes, puesto que son los que tienen la menor prevalencia de infecciones transmisibles por la sangre.
Donar sangre, salva vidas, reflexiona.
Jorge A. Rodríguez y Morgado, titular de la columna y el programa ConoSER bien. Twitter: @jarymorgado, correo electrónico: jarymorgado@yahoo.com.mx. Colaborador destacado de: Sabersinfin.com
Referencia:
Rudolf Steiner. Significado oculto de la sangre (2011). Ediciones Obelisco.































