
En la noche desciendes sin miedo, Inanna,
desnuda de todo, salvo tu poder.
Los muros del mundo tiemblan contigo,
pues sabes amar, reinar y ceder.
Tu gozo es un arma, tu cuerpo un espejo
que muestra a los hombres su sombra y su fe.
En los pliegues suaves de tu aliento eterno,
la guerra y el beso encuentran su sed.
Tus labios no ruegan, tus muslos no mienten,
con sangre y perfume sellas el umbral.
Eres la palabra antes del lenguaje,
la llama que baila en lo celestial.
Cuando entras al reino de lo invisible,
el velo se rasga, el tiempo se va.
Y dejas al mundo, herido y despierto,
buscando tu canto en la oscuridad.
Oh Inanna, reina de todos los rostros,
que habitas el pecho del que ama bien:
en ti se entrelazan el alma y el pulso,
el grito del cuerpo y el del edén.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta





























