Mirar el cielo en una noche estrellada es un espectáculo que despierta asombro y sentido de maravilla. Solo en nuestra galaxia, la Vía Láctea, existen cerca de doscientos mil millones de estrellas; con suerte, podemos distinguir unas dos mil a simple vista. La luz que producen viaja a 300 000 km/s y, aun así, la más cercana se encuentra a 4,2 años luz. RK2 18 es una estrella situada a 124 años luz y, en uno de sus planetas —RK 218 b—, tenemos indicios científicos de la posible existencia de vida marina.
Algunas de las estrellas que observamos podrían haber dejado de existir, pero las seguimos viendo debido al tiempo que tarda su luz en llegar a la Tierra. Si miráramos una estrella situada a 65 millones de años luz, estaríamos contemplando la época en que los dinosaurios se extinguieron en nuestro planeta. Es, en cierto modo, una ventana al pasado.
Todos los planetas, incluido el nuestro, se formaron a partir de material estelar. Los átomos que constituyen la materia —todo lo que somos— existieron hace miles de millones de años en alguna estrella y, por un tiempo, los hemos tomado prestados.
Acompaño esta reflexión con un poema de mi autoría, “Ver las estrellas”. Espero que les guste y que, al leerlo, compartan conmigo la emoción de palpitar con la magnificencia del Universo, del cual somos parte.
Ver las estrellas
Ver las estrellas
es mirar el pasado
del universo
Los miles de años
del viaje de su luz
hasta nosotros
Y hasta es posible
se dé su inexistencia
y aún así verlas
Qué gran misterio
es ver lo que ya no está
y también saber
Que se puede ver
lo que no está y no es
la realidad
Ver las estrellas
es estar en el tiempo
ver el pasado
Ver las estrellas
es tener una parte
de su materia
Todo lo que es
y todo lo que está
proviene de ellas
Por eso digo
no puedo dejar de ver
a las estrellas
Carlos Pereira Cohen es de nacionalidad boliviana, radicado en Argentina. Médico, poeta, saxofonista y piloto internacional de yate. Autor del poemario Los colores del amor.





























