– La Historia Jamás Contada –
Por: Fernando Acosta Reyes
Dentro de la investigación sobre las SECTAS que emprendí a causa de la inesperada -y preocupante- experiencia con dos de ellas, producto del desconcertante comportamiento de una estudiante universitaria que conocí en 1989 y a quien le sucedían cosas extrañas, incluso terroríficas -como lo comprobé personalmente el 24 de diciembre de ese mismo año- encontré hace apenas unos meses un revelador estudio sobre el papel que jugó la atormentada personalidad de un individuo en la fundación y desarrollo de una secta que hizo titulares desde su intrigante aparición en los 70s, pero más aún cuando su impactante final 25 años después.
Me refiero al culto conocido originalmente como H.I.M. (Human Individual Metamorphosis) pero que hacia el final cambió su nombre a HEAVEN’S GATE (Puerta del Cielo), los cuerpos de cuyos últimos miembros -39 en total, incluido su fundador y líder, Marshall Herff Applewhite- fueron hallados por la Policía de San Diego (California), alertada por una llamada telefónica el 27 de marzo de 1997: se habían suicidado en masa.
El estudio, realizado por la socióloga canadiense Susan Raine y publicado en 2005 con el título RECONCEPTUALISING THE HUMAN BODY: HEAVEN’S GATE AND THE QUEST FOR DIVINE TRANSFORMATION, me recordó de inmediato lo que yo había observado y puesto en un escrito-volante, PSICOLOGÍA Y POSESIÓN, en 1991, respecto a esa muchacha y la (primera) secta en que se enganchó, cuyo “líder en las sombras” resultó ser… ¡el supuesto “exorcista” al que acudimos por recomendación de un amigo!
Muy poco después fue reclutada por otra, más consolidada y peligrosa, de las que amenazan y acosan a quienes, en su paranoia compartida, perciben como opositores a su misión “redentora” (?), atribuyéndoles nexos con el Mal. (De mí decían que “tenía trato con los espíritus” (??)). Se trataba ya evidentemente de una visión apocalíptica en la que ellos, los sectarios, sentían estar del lado del Bien, por supuesto. ¿Pero qué hacía la diferencia entre unos y otros “combatientes” de su delirio? La respuesta resultó ser simple y directa y donde convergen los enfoques de la maestra Raine y el mío, cada uno en su caso particular.
Ambos constatamos la alienación del sujeto respecto a su cuerpo, al que no reconoce como él (ella). En este hiato donde opera el líder sectario, que promete la reconciliación de uno y otro a condición de seguir sus lineamientos, que siempre son de corte religioso-moralista antisexual (¡qué raro!) y que en adelante normarán TODA su vida, desde cómo se viste, arregla o habla, con quién se relaciona, qué lee (si es que lo hace), sobre qué comenta, en qué se ocupa… hasta las decisiones trascendentales de su existencia… o el final de ella, como sucedió en HEAVEN’S GATE.
Cuando mi irremisiblemente alejada amiga, a quien ya habían “trabajado” en la primera secta, entró en la segunda, cambió su acostumbrado corte a lo garçon por un peinado femenino más bien conservador, dejó de ser la peor hablada de mis conocidas y hasta se escandalizaba de expresiones que habían sido las suyas y normales para su edad y condición universitaria, cual “virgen sorprendida frente al espejo”, como le hice notar, provocándole risa a pesar de su actuada indignación.
En resumen, fue una experiencia que me hizo calibrar el peligro que encierran tan pe…regrinas ideas y agrupaciones cuando entran en contacto con personalidades susceptibles, sin importar su inteligencia, preparación académica o conocimiento de la vida, lo que me hace coincidir con la autora en la importancia determinante tanto de las ideas que tenga introyectadas el sujeto sobre el cuerpo y especialmente el SEXO, dado su origen religioso-disociativo dualista: bien y mal, cuerpo y alma, virtud y pecado, etc., como de su propia historia clínica psicológica o psicobiografía, que puede ya mostrar rasgos patológicos.
Así como podemos entender mejor ciertas cosas muy extrañas que le suceden a gente aparentemente “normal” que un buen -o mal- día decide arrojar por la borda su pasado en cuanto trepa a la supuesta “nave salvadora” de la secta, para colaborar de ahí en adelante en cuanto designio tenga en mente o se le ocurra al capitán (pirata) de ésta, sin medir las consecuencias para sí o para quienes la estimaban antes de su CONVERSIÓN.
Pero no se trata sólo de casos o dramas particulares, sino de un verdadero problema de SALUD MENTAL PÚBLICA al que aún no le otorgan la debida atención las Autoridades ni los especialistas y que en un número creciente de países ha escalado a política de Estado (¡sí!), como en los casos de Trump, Putin y todos los otros gobernantes atareados en echar atrás (rollback) lo ganado en cuanto al derecho de cada individuo a DECIDIR SOBRE SU PROPIO CUERPO.
Un tema del cual ocuparse, ¿no les parece, estimados lectores?
Fernando Acosta Reyes (@ferstarey) es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño (SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.





























