Por Sabersinfin
Puebla, Pue., México a 10 de noviembre de 2025— La maestra María Dolores Pliego Domínguez, escritora mexiquense, reflexionó sobre el papel que desempeñan la familia, la escuela y las redes sociales en la formación humana contemporánea, advirtiendo que este “triángulo en tensión” está redefiniendo los valores, los afectos y la forma en que las nuevas generaciones aprenden a relacionarse.
Licenciada en Letras Latinoamericanas por la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), con maestría en Educación y Docencia, y actualmente candidata a doctora en Educación, Pliego Domínguez destacó, que la sociedad vive un momento de profunda transformación educativa y emocional, en el que las tres instancias formadoras —familia, escuela y redes— no actúan de manera coordinada, sino a veces en conflicto.
“Hoy, la familia intenta mantener su papel de refugio emocional; la escuela busca no perder su autoridad formadora; y las redes sociales, con su influencia masiva, se han convertido en un nuevo espacio educativo, aunque sin guía ética ni contención afectiva”, señaló la también participante de la Agenda de poesía latinoamericana actual 2026.
Pliego Domínguez explicó que cada vértice de este triángulo cumple una función esencial, pero la falta de coherencia entre ellos genera vacíos en la formación de los menores. “Las redes enseñan sin filtro, la escuela instruye sin tiempo, y la familia observa sin intervenir. Necesitamos volver a dialogar entre nosotros”, enfatizó.
“El equilibrio no se logrará culpando a la tecnología ni idealizando el pasado —agregó—, sino aprendiendo a educar desde la coherencia, de modo que lo que se dice en casa coincida con lo que se enseña en la escuela y con lo que se vive en las redes”.
Reconocida por su mirada sensible y su compromiso con la educación integral, la maestra Pliego Domínguez subrayó que la educación emocional y la sensibilidad estética son indispensables para reconstruir el tejido humano deteriorado por la prisa, la competencia y la sobreexposición.
“La poesía y el arte pueden ayudarnos a sanar. Son lenguajes del alma que nos devuelven la pausa, la escucha y el sentido. Si logramos incorporarlos a la educación familiar y escolar, estaremos cultivando personas más empáticas y reflexivas”.
Finalmente, la escritora mexiquense hizo un llamado a restablecer la alianza entre familia, escuela y comunidad digital, de manera que dejen de verse como fuerzas opuestas y se conviertan en pilares complementarios del desarrollo humano.
“Este triángulo puede ser una zona de conflicto o una oportunidad de reencuentro. Depende de nosotros elegir si educamos desde la prisa o desde el amor, desde el ruido o desde el silencio”, concluyó.





























