Inicio Poemas Epistolario

Epistolario

615
Imagen generada con IA

Por María Dolores Pliego Domínguez

1

El polen sin brillo aquieta las tardes. El sol no aparece en el cenit y el velo crepuscular me dice que has partido. Tus palabras llueven, humedecen el delirio de mi soledad. Mojan la brevedad de los silencios. Los libros se abren en mis manos. Sales en cada letra. Brotas como trébol en tierra fértil. Y tu nombre ¿qué es tu nombre? Abalorio de mi locura. No puedo, no debo nombrarte, no debo enunciar las sílabas que contradicen tu existencia. Me enseñaste a querer y amar los tiestos literarios. A besar las tardes azules y a respirar en el bosque de las letras. Ingrato quien no reconoce las bondades recibidas de los espirales de la vida. Ingrato quien no aprecia los textos sugeridos en las tibias noches de marzo. Desventurado quien no aprecia la frescura de las palabras al sediento. Poco digo, más bien nada. Sé decir tonterías que equivocan, que subyugan y deshacen la piel de la existencia. Te conjuro en mis cálidas tardes de mayo. Te llevo en los ayeres que compartimos entre el vino y el olor a libros viejos y cuadernos nuevos. Te cito cada vez que debo y tengo voz en el blanco de las hojas. Sé que no entenderás este silencio mío. Ni comprenderás por qué te niego antes del amanecer con esta altivez tan mía. No te enuncio, no te nombro, no te exalto porque aún sigues aquí, dentro cerquita de este palpitar necio.

María Dolores Pliego Domínguez. Escritora mexicana, originaria de Toluca. Obtuvo su licenciatura en Letras Latinoamericanas en la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), donde también completó una maestría en Educación y Docencia, y actualmente es candidata a doctora en Educación. Ha sido galardonada en múltiples ocasiones. Es autora de los poemarios «De Lesbia a Catulo» y «La escoba de Goliat». En la actualidad, se desempeña como profesora en el Centro Universitario UAEM Amecameca y como asesora metodológica del Bachillerato General en la zona Oriente.