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El dinero como origen de conflictos familiares 

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Imagen del autor Karolina Grabowska en PEXELS

ConoSER Bien

Cuando yo tenía dinero, todos me llamaban hermano
Anónimo

Uno de los bienes materiales más codiciado a través del tiempo es el dinero, ya que gracias a él se puede adquirir todo lo necesario para cubrir las necesidades básicas permitiendo una vida mejor. Pero, así como como el dinero proporciona bienestar, muchas veces puede traer graves problemas, los cuales no se hacen presentes cuando carecemos de él, ejemplos de ello son: envidias, interés, robo, secuestro, etc. También es probable que el exceso de dinero (riqueza) trasforme al ser humano en un individuo materialista, egoísta y tacaño. 

La Biblia ve el dinero como una herramienta buena dada para administrar, pero también como una gran tentación que puede llevar a la avaricia y la idolatría. El dinero no es inherentemente malo, el peligro reside en el amor al dinero (codicia), que en 1 Timoteo 6:10, nos dice: “porque raíz de todos los males es el amor al dinero”. Llevando esa pasión por el dinero a la avaricia, la idolatría de la riqueza y la desviación de la fe, mientras que la fortuna bien administrada y obtenida con honestidad es vista como protección y bendición

El dinero no es bueno ni malo; es un instrumento cuyo valor depende de cómo y quién lo usa, pudiendo ser un gran potenciador para el bien (seguridad, protección, metas, ayuda a otros) o una fuente de problemas (avaricia, estrés, corrupción) si se convierte en un fin en sí mismo o se usa con malas intenciones.  

El impacto positivo o negativo del dinero radica en la moral y las decisiones de quien lo posee y administra, no reside en el dinero en sí mismo ya que éste solo es un medio para intercambiar bienes y servicios. El dinero no tiene moral; refleja la moral de su dueño y la lección es amar a las personas, no al dinero, y usarlo conscientemente para construir y ayudar, no solo para acumular. 

El dinero puede ser bueno cuando: permite obtener bienes, servicios, seguridad y cubrir las necesidades básicas. Ayuda a financiar causas benéficas y a alcanzar metas personales (estudiar, viajar o adquirir una vivienda), ofrece seguridad y tomar decisiones sin la angustia de la escasez.  

El dinero puede ser malo cuando: La obsesión por acumularlo puede llevar a la miseria y a la avaricia. Causa estrés la preocupación por obtener el dinero. Potencia vicios en la persona arrogante o malintencionada. Creer que el dinero es malo genera creencias que impiden atraerlo y usarlo de forma productiva. Cuando se tiene en exceso puede sacar los peores aspectos de las personas.  

En algún momentoen muchas familias, parejas o amistades se tienen problemas a causa del dinero, estos conflictos pueden ocasionar separaciones y complicaciones que sobrepasan un simple disgusto. Los expertos califican que la poca o nula planeación presupuestaria, la carencia de cultura financiera y la falta de diálogo, son algunas de las razones por las que un conflicto económico llega a transformarse en algo más personal. 

Es común que cuando fallece un familiar cercano, ya sea padre, madre o abuelos, y al no haber dispuesto en vida de un documento en el que se indique la forma de distribuir sus bienes (testamento), surgen las disputas por la herencia. Por lo cual, se desata un mayúsculo problema que muchas veces desencadena en la pérdida de la familia, sin pensar que no todo es dinero, que la unión entre parientes es lo más preciado. 

El dinero puede romper familias al generar estrés, ansiedad, conflictos por deudas o herencias, pero la causa principal suele ser la falta de comunicación, el egoísmo, la avaricia y la codicia, no el dinero en sí mismo, ya que la comunicación directa y abierta, el apoyo mutuo y el manejo honesto y responsable de las finanzas son clave para evitar que los problemas económicos se conviertan en una amenaza que pudiera destruir la unidad familiar.  

Y la pregunta obligada es ¿tiene tanto poder el dinero, como para ser la causa que genere la división o ruptura de los lazos familiares? La creencia es que, sí, ya que, al aparecer diferencia de intereses entre los miembros de la familia, no será posible sobreponerse a ella, sino que, por ser tan dominante el poder de lo económico, los vínculos familiares quedarán irremediablemente afectados.  

El origen del conflicto en la empresa familiar suele estar relacionado con la interacción de los tres sistemas definidos por el profesor John Davis: la familia, la propiedad y la empresa. Las expectativas serán distintas según la posición del actor: si es accionista, directivo, miembro del consejo de administración o miembro de la familia sin ser accionista y sin cargo dentro de la empresa, entre otras posibles posiciones. 

Se Identifican tres fuentes de conflicto donde el dinero está presente: 

1. La pelea patrimonial (en especial, las herencias). En los litigios familiares es posible identificar, antes del enfrentamiento un resquebrajamiento de la relación personal, que, en una etapa posterior, cada parte defienda sus intereses de manera implacable. En estos casos los miembros de la familia ya estaban divididos entre sí, y la cuestión económica fue el campo de batalla para expresar esta división. 

2. Las sociedades fallidas. En estos casos, en una etapa previa los problemas se pueden ver como totalmente tolerables, y hasta valiosos, posteriormente, los conflictos se tornan insoportables, y llevan a la ruptura familiar de mala manera. 

3. Los malos negocios con familiares. Cuando un integrante de la familia invita a otro u otros a participar en un “negocio infalible”, que luego falla. Aquí, la confianza familiar jugó un importante papel en la toma de decisión de participar. En estos casos, no se trataría de que “el dinero divide a la familia”, sino que algún miembro de la familia habría abusado y malversado la confianza de los otros. 

El ejemplo de tantas empresas de familia exitosas (Novartis, Roche, Walmart, Facebook, Samsung Electronics, Volkswagen, etc.) nos da una pauta de que los conflictos por dinero en la familia se pueden evitar, para ello, es necesario aceptar que la unidad familiar no es una realidad natural, es necesario construirla día a día.  

Si los miembros de la familia comparten la conciencia respecto de lo que significa la unidad familiar, siendo ésta un valor con una significación práctica y tangible, hay mayores posibilidades de detectar a tiempo las posibles fuentes de conflicto, y trabajar entre todos para poder superarlas, y que el dinero no divida a la familia

Jorge A. Rodríguez y Morgado, titular de la columna y el programa ConoSER bien. Twitter: @jarymorgado, correo electrónico: jarymorgado@yahoo.com.mx. Colaborador destacado de: Sabersinfin.com