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Lauryys

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Imagen generada con IA

Por Salvador Calva Morales

Pequeña mujer laureada de esencia luminosa y sereno andar,
te nombro sin nombrarte, guardando tu verdad en mi callar.
Lauriana te digo en versos lauris de un jardín sin final,
hermoso laurel que en latín es victoria, honor celestial.
Eres distinción hecha vida, corona de un sentir profundo,
la razón delicada por la que hoy se embellece mi mundo.

Tu nombre es promesa antigua que en mi pecho quiso florecer,
como si el destino paciente nos hubiese querido tejer
entre raíces de historia de un lejano suelo italiano,
donde el alma reconoce lo que ya tocó de la mano.
Y en cada sílaba tuya mi voz se inclina rendida,
como quien encuentra en un nombre la eternidad de su vida.

Coincidencias benditas nos cruzan en el mismo latir.
Aries nos une en su fuego, en ese impulso de vivir:
dos llamas que no se esquivan, dos destinos sin temor,
dos formas de un mismo anhelo pronunciándose en amor.
Y si el cielo conspira en signos, en estrellas y en verdad,
es porque supo que juntos seríamos claridad.

Así que, Lauryys, te nombro con ternura y con respeto
para cuidar tu secreto como el más sagrado objeto,
sin perturbar tus entornos ni tu mundo cotidiano,
pero haciéndote eterna en cada verso de mi mano.
Porque el amor también cuida, también sabe resguardar
y, en su forma más sincera,
aprende incluso a callar.

¿Y qué no darte, si ya en suspiros te doy todo lo que soy,
si en cada palabra mía vas latiendo como voy,
si en cada instante vivido tu presencia se hace hogar
y en cada sueño dormido te vuelvo a encontrar?
Nuestros corazones se hablan sin miedo y sin razón,
como si ya se supieran desde otra encarnación.

Amarte así es un arte que no conoce final,
es un himno que se eleva más allá de lo terrenal,
es darte en cada verso la victoria de existir,
es coronarte en mi alma como mi eterno sentir.
Pequeña mujer laureada de mi vida, inspiración,
quédate siendo mi nombre más profundo del corazón.

Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta