Por Salvador Calva Morales
Fueron muchos…
¿cuántos? Qué importa,
si el tiempo se quebró entre nosotros
y los minutos se volvieron eternos
en el simple acto de saborearnos.
Descubrirte fue un viaje lento,
una revelación que se deslizaba
con la ternura de lo irrepetible,
y en cada roce
respondías con más fuego,
como si besar fuera tu forma
de decirme que no querías detenerte.
Tus brazos me hablaron también,
me rodearon con esa urgencia dulce
de quien teme que el instante se escape,
como si al soltarme
yo pudiera desvanecerme…
y tú no estuvieras dispuesta a perderlo.
Y qué cercano se volvió todo:
tu aliento rozando el mío,
tu respiración fundiéndose con la mía,
en ese espacio diminuto
donde el mundo desaparece
y solo quedamos tú y yo…
aprendiendo a sentirnos.
Salvador Calva Morales #SalvadorCalvaMorales






























