Por Salvador Calva Morales
Al filo del puerto despierta el noble,
con antorcha alzada contra la niebla,
no es solo un faro: es la voz de muchos,
de quienes cruzan con fe en el pecho.
Hierro y silencio guardan sus promesas,
pies anclados sobre viejas cadenas;
la libertad no es palabra ni simple espejismo,
es pulso vivo que resiste e inspira.
Desde su altura vigila a quienes sueñan,
los rotos, los nuevos, los que no se rinden;
cada ola trae historias sin nombre,
pero sí con rostro
que en su mirada prodigan futuro.
Y yo, extranjero de paso,
dejo en sus sombras un verso encendido:
que la libertad no sea discurso,
sino un camino firme y sin límite alguno.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta






























