Son pocas las especies que ejercen un matriarcado tan arraigado como el de los elefantes.
Estos animales son populares y todo el mundo quiere verlos, montarlos o interactuar con ellos. Son criaturas muy estudiadas, que se pueden adiestrar si se tiene el conocimiento adecuado acerca de su especie.
En cualquier parte encuentras basta información sobre los elefantes, lo cual es completamente natural, ya que tienen un sinfín de características increíbles, desde su aspecto, hasta su comportamiento y sus emociones. No terminaríamos de enlistar todos los datos increíbles que se han obtenido a través de la investigación y la observación de estas criaturas.
Es el mamífero terrestre más grande del planeta, llegando a pesar hasta ocho toneladas.
Son famosos, principalmente, por su comportamiento sensible, y su excelente memoria. Un elefante recuerda no solo a cada uno de los elefantes con los que interactúa, sino también los lugares en los que ha estado y las personas con las que convive. Basta con que un hombre agreda a un elefante una sola vez en su vida para que este animal lo recuerde para siempre.
Por eso, estos animales regresan a los lugares donde se sentían bien, y donde se encontraban en buenas condiciones, alejándose de aquellos quienes les hacen daño.
Aunque son criaturas pacíficas y no les gusta perder la calma, pueden mostrar altos niveles de agresividad si se sienten amenazados, y llegan a ser brutalmente violentos cuando se desafían entre machos durante la etapa de apareamiento.
Sus rostros tiernos y su forma de caminar lenta y simpática, son solo una falsa apariencia, pues si piensas que un elefante es demasiado pesado como para correr, debes saber que pueden alcanzar los 40 kilómetros por hora y que con esa trompa alargada y suelta, puede levantar hasta 300 kilogramos de peso.
Este majestuoso ser es una representación de la magnífica fuerza que guarda el reino animal.
Un elefante enojado no dudará en aplastar todo a su paso, así que más vale no invadir su espacio ni hacerlo sentir amenazado.
En este artículo, quiero centrarme en una característica que llama mucho la atención cuando hablamos de estos animales: la estructura familiar. Los grupos y las sociedades de elefantes son estrictamente matriarcales.
Como ya lo decía, son pocas las especies que ponen a una hembra como líder de la manada. Pues los elefantes han optado por este tipo de organización.
Una manada de elefantes es dirigida por una hembra la cual, se comunica, guía y cuida de los miembros de la familia. Este líder identifica a cada uno y conoce específicamente el parentesco o los lazos que tienen unos con otros.
En una familia de elefantes, se crean relaciones parecidas a las nuestras, abuelas, tías, madres, primas, hermanas, etc.
Y lo que me parece más conmovedor y sabio de estos seres, es que la hembra a cargo se gana el lugar por edad y experiencia. Así que, si un día ves a un elefante dirigiendo una manada, puedes estar seguro de que es una abuela sabia, la más vieja del grupo y la que tiene más conocimiento que todos.

A diferencia de nuestra sociedad, en donde se manda a su casa a los ancianos porque “ya no son aptos para el trabajo”, los elefantes confían en la experiencia.
La especie humana tiene miedo a la vejez porque piensa que un anciano es una persona inservible.
Un elefante, por el contrario, llega con orgullo a edades avanzadas porque de esta manera se gana el lugar más respetable en la manada.
Los más jóvenes observan, aprenden y confían de los más viejos, y no tratan de despojarlos ni desafiarlos, en lo absoluto. Otra gran lección que nos da el reino animal.
Tener una mujer de gran sabiduría a la cabeza de la familia, es favorable para todos los miembros de la misma.
Y es tal vez, esa energía femenina, la que hace que las manadas de elefantes sean tan leales, afectivas y solidarias.
Son animales que permanecen juntos por años, incluso de por vida. Cuando uno de ellos es atacado, el resto agita sus orejas y gritan como muestra de desesperación y angustia. En muchos casos, se les observa atacar juntos a los depredadores que quieren llevarse a las crías, salvándoles la vida, trabajando en equipo.
Además, una y otra vez, los investigadores afirman que estos animales expresan sentimientos, y que inclusive honran a sus muertos. Todas estas conductas son manifestaciones femeninas, energías que en la cultura oriental se adjudican al yin, la receptividad, los lazos, la sensibilidad y la creatividad.
Los elefantes tienden a divertirse aplastando cosas, jugando con lodo y hasta pateando pelotas o atrapando burbujas.
No cabe duda de que tienen un espíritu noble y un lado emocional únicos entre el reino animal. Y estoy seguro que no es casualidad que el elefante haya elegido el matriarcado para perpetuar su especie a lo largo del tiempo. Sobre todo si son las hembras de mayor edad y las que tienen más experiencia, quienes dirigen la manada.
En la cultura india, por mencionar una de tantas que admiran y enaltecen a los elefantes, estos mamíferos representas fertilidad, fortuna y abundancia.
En la mitología de esta cultura encontramos a Ganesha, hijo de los dioses Shiva y Parvati. Ganesha es mitad elefante y mitad persona, y se asocia a la sabiduría y el conocimiento. Se dice que, además, es el protector de comerciantes y mercaderes y por eso se puede ver a esta deidad a la puerta de los negocios, te ayudará a prosperar.
Como animal de poder puede ser útil para tener certeza en tu viaje. Es un tótem recurrente en las culturas antiguas, fue protector y fiel compañero de nuestros antepasados.
Tótem: elefante
Cualidades: familia, fortuna, prosperidad, protección.
Artículo del libro: Etología y caractitud. Tomo I. De venta en Librería León.
Salvador Calva Morales tiene una amplia trayectoria en las áreas de Educación, la Medicina Veterinaria, la Zootecnia y la Literatura.
Cursó dos licenciaturas: Medicina Veterinaria y Educación Media Superior, dos maestrías, una en Administración y otra en Docencia Universitaria. Tiene un doctorado en Administración de Negocios. Recibió el doctorado honoris causa por The England and Wales University, en Londres, Inglaterra.
Recibió cuatro doctorados honoris causa por instituciones mexicanas e internacionales.
Su labor altruista ha sido reconocida ampliamente.
Desde 1982 fundó y preside el Sistema Universidad Mesoamericana, con ocho campus universitarios en México.
Autor de treinta libros de poesía y ensayos educativos.





























