Por Salvador Calva Morales
Una fiesta inventé contigo,
de noche y de día;
tal vez duró mil jornadas,
ya no lo recuerdo.
Celebramos nuestro festín
en el corazón del mar abierto.
Las olas más altas nos sacudían
mientras, orgasmo tras orgasmo,
nos rendíamos a la marea.
Vivíamos una ceremonia de ángeles;
hasta las sirenas sintieron celos de ti.
Tus gemidos semejaban sus cantos
y se confundían con las voces
que Homero dejó ardiendo
en la memoria del océano.
Confundido me tenías:
pasión y amor,
amor y pasión;
la libido desbordada
y tus afrodisíacos naturales
extraviándome la cordura.
Pedí clemencia,
supliqué alcanzar tierra firme,
sin saber qué prefería:
morir en aquella fiesta
o vivirla eternamente contigo.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta































