Por Salvador Calva Morales
Tango, hace tiempo te escribí
porque grabaste tu figura en mi mente:
el encanto de ver cómo tu cintura rompía el viento
y tus largos caireles hacían poesía
con el roce sutil de tu piel.
Hoy he encontrado la música en mí:
los ritmos acompasados,
las notas, los silencios,
la voz suave de la melodía
y la garganta grave de las letras.
Después de tantos poemas,
de cientos de versos apilados,
regreso al encanto del bandoneón,
del violín, del piano y del contrabajo.
La inspiración de Gardel,
de Piazzolla, Troilo y Pugliese
me impulsa a degustar un buen vino,
a fumar un puro fino
y a escribir estas líneas.
Tango, ya no eres una mujer:
eres todas
y, a la vez, ninguna,
porque ya vives en mí.
Y estoy seguro,
aunque nadie lo crea,
de que yo también
vivo en ti.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta































