Por Salvador Calva Morales
No cultivo los rosales
ni reclamo su virtud;
solo admiro los cristales
que florecen en la luz.
Hay azahares inocentes
con perfume de arrebol;
hay magnolias opulentas
que enamoran como el sol.
De los lirios y las rosas
he aprendido esta lección:
las más bellas y armoniosas
no presumen su esplendor.
Si alguna llevo conmigo,
no la arranco por placer;
es el cielo quien bendijo
su fragancia y su querer.
Y si un día alguien descubre
que hablé siempre de una flor,
que mi cómplice lo encubra:
¡eran mujeres y amor!
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta































