Por Aurora Olmedo (Argentina)
Si lo ves, decile que tenemos que conversar.
Decile que estoy bien,
que aún me riega su voz inhóspita de intemperie.
Porque me di a la fuga, no sé por qué,
devorándome aviones, una gula de adiós.
Terrores nocturnos, niña antigua,
disparada de insomnios. Me engañé libertades.
Y me clavé catedrales góticas y anzuelos de sombras.
Fue mi mal:
autopsia anticipada, errada biología del dolor.
Oídos con párpados me inventé
para poder cerrarlos.
Ni oirlo ni verlo quería. Me fugué.
Pero hubo un punto de luz
en el embrión sobreviviente
cuando apenas podía respirar.
Y respiré su olor. Lo respiré.
Por eso, por favor,
solo si lo ves, decile que estoy de vuelta.
Solamente decile
que tenemos que conversar.
No le cuentes nunca que no pude olvidarlo.
No sería mi estilo.
Pero decile
que tenemos que conversar,
que aún me duele el muslo,
aún me corta el aire
la caricia ya en sepia,
que aún me inmolo en su nombre.
En fin, lo demás, si lo veo,
se lo contaré yo.
Aurora Olmedo es poeta y docente marplatense. Es coordinadora de Sabersinfin en Argentina.































