Por Nancy Almassio (Argentina)
-Poesía de domingo-
De tanto extrañarte,
me transformo en palabras,
ardientes palabras
sedientas de tu voz y tu abrazo.
En aeropuerto,
los minutos son olas de mar saladas
que castigan en mi alma
porque son ellos,
los que aumentan, entre nosotros,
la distancia.
Te imagino
cansado de amor y desvelo
y cada uno de estos fieles
guardianes del tiempo
son los que te escoltan
hasta tu pueblo.
Y yo,
con la desolación a flor de piel,
entablo una lucha inexorable
con esos mismos minutos
que me arrastran a los buenos aires.
Pero, más allá de todo,
entre el tirano tiempo que corre
y la esperanza del regreso,
siento tus labios tibios
que prolongan el beso,
sutil roce de la piel,
dos bocas que comprenden
la brevedad del hoy
y la maravilla del mañana.
De tanto extrañarte,
he llorado.
Me he detenido
para recordar tu sonrisa,
las mañanas en que la plenitud
se transforma en el baile de tu alma.
De tanto extrañarte,
quisiera gritar tu nombre,
y que voltees a abrazarme
eternamente.
¿Dónde estás?
¿En que rincón de mi deseo
te escondiste?
Juegas entre el desvelo y el sueño
y te recuestas
en la luz de mi sonrisa.
¿Dónde estás?
¿En qué palabra despertaste
luego de la caminata hasta ese cielo
con música de organillero?
¿Dónde estás?
En que milagro de cristales rotos naciste
un día de verano,
ese día en que todo era nuevo:
un remanso de descubrimientos,
una revolución de sensaciones aladas.
Me pregunto dónde estás
y la respuesta escapa
porque no puedes preguntar
algo que se manifiesta
ante tus ojos.
¿Dónde estás?
Estás conmigo.
Nancy Almassio es poeta, educadora e investigadora argentina.































