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Salvador Calva Morales destaca el valor cultural de la charrería durante los festejos patrios en Atlixco

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Por Sabersinfin

Atlixco, Puebla a 14 de septiembre de 2026 El veterinario, educador, empresario y escritor poblano Salvador Calva Morales participó en los festejos organizados por la Delegación Puebla de la Peña Charra Nacional Juan Alférez y la Asociación de Charros Regionales de Atlixco, realizados en el marco del Día del Charro y las celebraciones patrias de septiembre.

Previo a la tradicional misa por el Día del Charro, celebrada en el Exconvento de San Francisco, en Atlixco, Calva Morales ofreció una declaración en la que destacó la importancia histórica, cultural y social de la charrería como una de las expresiones más representativas de la identidad mexicana.

El escritor señaló que esta tradición va más allá de la destreza ecuestre y de las distintas suertes ejecutadas en el lienzo, pues constituye una forma de preservar valores, costumbres y conocimientos transmitidos de generación en generación. Asimismo, resaltó el vínculo de la charrería con la vida del campo, la convivencia familiar, el respeto por los animales y el profundo orgullo de pertenecer a México.

Salvador Calva Morales en el Exconvento de San Francisco, Atlixco, Puebla.

Para Salvador Calva Morales, los festejos patrios representan una oportunidad para reencontrarse con las raíces nacionales y recordar que la identidad se construye mediante la memoria colectiva, las tradiciones comunitarias y el amor por la tierra de origen. En este sentido, reconoció la labor desarrollada por las agrupaciones charras para mantener viva una práctica considerada patrimonio cultural y símbolo de mexicanidad.

La jornada formó parte del programa de actividades organizado durante septiembre de 2026, el cual incluyó ceremonias cívicas, celebraciones religiosas, comidas de fraternidad, charreadas, un coleadero, una cabalgata y la participación en el desfile cívico-militar de Atlixco.

La presencia de Calva Morales también estuvo acompañada por la sensibilidad poética con la que ha abordado los recuerdos de las celebraciones nacionales. En su poema Septiembre de mi infancia, el autor evoca la Puebla de sus primeros años, cuando las banderas adornaban los balcones, el confeti cubría los antiguos empedrados y las canciones hacían que México latiera en los corazones.

“Con unas cuantas monedas en el bolsillo, / éramos dueños de un mundo maravilloso y sencillo”, escribe al recordar los algodones, los buñuelos, los caramelos y los puestos que, ante los ojos de los niños, parecían territorios de felicidad. El poema también recupera los aromas de las chalupas, el mole y el pozole, así como el resplandor de los juegos pirotécnicos sobre el cielo mexicano.

En sus versos, la memoria personal se une a la historia compartida. La patria aparece no solamente como una conmemoración oficial, sino como una experiencia afectiva que permanece a través del tiempo. Así lo expresa en la conclusión del poema: “Porque México no vive en una fecha: / es raíz, identidad y llama eterna”.

Con su participación en estos festejos, Salvador Calva Morales refrendó su reconocimiento a la charrería como una tradición capaz de congregar a las familias, fortalecer los vínculos comunitarios y mantener vivo el sentido de pertenencia que distingue al pueblo mexicano.