Por Abel Pérez Rojas
Sabersinfin
Me es grato tener frente a mí y compartir con ustedes la edición número 31 de Filigramma, la revista del Círculo de Escritores Sabersinfin.
Esta publicación tiene un significado muy especial, pues coincide con el vigésimo aniversario de la fundación de Sabersinfin, movimiento científico, cultural, educativo y poético que, a lo largo de dos décadas, ha construido puentes entre distintas disciplinas, generaciones, instituciones y formas de comprender el mundo.
Por ello, buena parte de los contenidos de esta edición se centran en reflexionar sobre las diferentes aristas de este emprendimiento nacido en el ámbito académico, lo que convierte sus páginas en una especie de diálogo asíncrono y en una oportunidad para mirarnos al espejo, dimensionar el camino recorrido y vislumbrar los horizontes que todavía nos aguardan.
Más que una celebración de lo realizado, este aniversario constituye una invitación a reconocer que Sabersinfin es, ante todo, una construcción colectiva del conocimiento. Su riqueza no reside únicamente en los proyectos desarrollados, sino en las personas que han encontrado en este movimiento un espacio para compartir sus inquietudes, confrontar sus ideas, expresar su sensibilidad y contribuir a una comprensión más amplia de la existencia.
En las páginas de nuestra publicación encontrarán también otras temáticas que, desde su pluralidad, ejemplifican la esencia de Sabersinfin: un crisol de ideas y sentimientos sustentado en la educación permanente, el pensamiento crítico, la cultura de paz y el encuentro de voces que, al dialogar, conforman una inteligencia colectiva en constante transformación.
Aprovecho este espacio para agradecer a todas y cada una de las personas, amigos entrañables, colaboradores, escritores, investigadores, educadores y público en general que, de una forma u otra, han contribuido a que este sueño cimentado en el saber se convierta en una realidad. Gracias a su participación, hemos consolidado un espacio holístico de encuentro, creación y circulación de ideas, donde la poesía y el conocimiento se reconocen como expresiones complementarias de nuestra condición humana.
Estoy convencido de que los mejores capítulos de Sabersinfin aún están por escribirse, porque mientras existan preguntas, sensibilidad y voluntad de aprender juntos, siempre habrá nuevos caminos por descubrir.
Sin mayor preámbulo, les comparto el enlace para descargar la versión electrónica de este nuevo número de la revista, así como, a manera de adelanto, el editorial que escribí para Filigramma, número 31:
DESCARGA GRATIS FILIGRAMMA #31
Sabersinfin es una iniciativa de las que van descubriendo su verdadera naturaleza mientras avanzan. Su historia demuestra que las iniciativas más fecundas no siempre son aquellas que cumplen rigurosamente un plan original, sino las que permanecen abiertas a transformarse mediante el encuentro con los demás.
Hace veinte años, cuando concebí Sabersinfin, imaginaba un espacio donde confluyeran conocimientos provenientes de distintas disciplinas, experiencias y tradiciones. Aspiraba a construir un reservorio de saberes accesible a quienes compartieran la inquietud de aprender permanentemente.
Sin embargo, lo que comenzó como una iniciativa personal fue adquiriendo una identidad que desbordó sus planteamientos iniciales.
¿Por qué afirmo que Sabersinfin es un descubrimiento colectivo?
Porque ninguna persona, por visionaria que sea, puede anticipar todas las posibilidades que surgen cuando el conocimiento comienza a circular libremente. Cada participante incorpora perspectivas, interrogantes y sensibilidades que modifican el horizonte compartido. Así, aquello que inicialmente pertenece a la imaginación de alguien termina convirtiéndose en una construcción de muchos.
La poesía constituye nuestro ejemplo más revelador.
Aunque estuvo presente desde los primeros años, no imaginábamos que llegaría a convertirse en uno de los principales cauces del movimiento. Fueron los propios lectores, escritores, educadores e investigadores quienes, mediante sus aportaciones y respuestas, nos permitieron reconocer su extraordinaria capacidad para expandir el conocimiento y hermanar sensibilidades.
Descubrimos colectivamente que la poesía además de comunicar emociones interroga la realidad, establece relaciones entre disciplinas y permite aproximarnos a dimensiones de la experiencia humana que otros lenguajes difícilmente alcanzan.
Este hallazgo no significó abandonar nuestra vocación científica y educativa. Por el contrario, nos permitió comprender que el conocimiento necesita dialogar con la sensibilidad, la imaginación y la conciencia.
El saber infinitista encuentra aquí uno de sus fundamentos: nadie posee la totalidad del saber y todos podemos contribuir a ensancharlo.
Las páginas de este número 31 de Filigramma son testimonio de ello. Conviven investigaciones sobre el cerebro y la poesía, reflexiones acerca de nuestra trayectoria, expresiones literarias y miradas artísticas provenientes de distintas experiencias y geografías.
Cada colaboración amplía nuestra comprensión de lo que somos.
Conmemorar veinte años de Sabersinfin significa, entonces, reconocer que su principal riqueza no reside exclusivamente en sus publicaciones, encuentros o realizaciones, sino en las relaciones humanas que han hecho posibles nuevos descubrimientos.
También significa aceptar que nuestra identidad permanece inconclusa.
Sabersinfin no es una obra terminada ni una doctrina cerrada. Es una construcción permanente que se alimenta del pensamiento crítico, la creatividad, la diversidad y la voluntad de compartir.
Por eso, más que celebrar lo alcanzado, celebramos nuestra capacidad de seguir descubriendo juntos.
Porque el saber verdaderamente infinito no pertenece a quien pretende poseerlo, sino a quienes comprenden que aprender también significa reencontrarse profundamente con los demás.
Abel Pérez Rojas (abelpr5@hotmail.com) escritor y educador permanente. Dirige: Sabersinfin.com #abelperezrojaspoeta
































