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Los diarios espiritistas de Francisco I. Madero

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CONOSER BIEN

“El espiritismo nos impone el deber de trabajar sin descanso
por el mejoramiento de nuestros semejantes
”
Francisco I. Madero

Por Jorge Rodríguez y Morgado

Este 6 de noviembre de 2026, se cumplen 115 años de que, el empresario, político y escritor mexicano Francisco Ignacio Madero González, mejor conocido como Francisco I. Madero, apodado “el Apóstol de la Democracia”, derroca a Porfirio Diaz Mori después de haber estado en la presidencia de México por treinta años con ciento cinco días, lapso que en la historiografía mexicana se le denomina Porfiriato. 

Madero nació el 30 de octubre de 1873 en Parras de la Fuente, Coahuila, en una de las familias más ricas de México, compuesta por políticos y empresarios. Estudió en Estados Unidos y Francia durante su juventud antes de hacerse cargo de la administración de una de las haciendas de su padre en 1893. No fue sino hasta 1904 que decide fundar el Partido Democrático Independiente, que se oponía a la reelección. En 1905 se acercó a la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano, que buscaba terminar con la dictadura de Porfirio Díaz. Financió económicamente la edición del periódico anarquista Regeneración fundado en 1900 para denunciar al gobierno de Díaz.  

El 22 de mayo de 1909, Madero fundó en la Ciudad de México el Partido Nacional Antirreeleccionista, que lo nombró candidato a la presidencia. Su lema de campaña fue la conocida frase “sufragio efectivo, no reelección”. En 1910, Madero fue encarcelado en San Luis Potosí, acusado de connato de rebelión y ultraje a las autoridades. El 20 de noviembre decide iniciar la Revolución mexicana en Coahuila, pero no consigue fuerza suficiente para lograr su objetivo. Madero huyó de México a Estados Unidos, donde promulgó el Plan de San Luis, detonante de la renuncia de Díaz en 1911. 

Madero se acercó formalmente a la práctica espiritista durante su estancia en París, en 1892. Estaba familiarizado con publicaciones sobre el tema, pues su padre estaba inscrito a la Revista Espírita del francés Allan Kardec. En 1900, Madero constituyó el Círculo de Estudios Psicológicos de San Pedro, Coahuila, que presidió. Cuatro años más tarde, publicó sus primeros escritos sobre espiritismo en la revista La Cruz Astral, bajo el seudónimo Arjuna (héroe principal de la epopeya hindú Mahabhárata y el protagonista del texto sagrado Bhagavad-gītā). 

El espiritismo es una doctrina originada en Francia a mediados del siglo XIX, cuyo máximo exponente ha sido Allan Kardec (1804-1869), quien consideraba que un espíritu es la inteligencia del universo, un ser inmaterial e individualizado que sobrevive a la destrucción del cuerpo físico. Esta doctrina establece como principios la inmortalidad del alma, naturaleza de los espíritus y sus relaciones con los hombres, las leyes morales, la vida presente, la vida futura y el porvenir de la humanidad, según la enseñanza dada por los espíritus superiores con la ayuda de diversos médiums. 

Madero aseguraba que eran los espíritus quienes le dictaban qué hacer y le permitían crear estrategias para derrocar a Porfirio Díaz. Incluso decía que fueron estos seres quienes le indicaron cómo escribir su libro La sucesión presidencial en 1910, obra que lo proyectó como el candidato presidencial. 

Francisco I. Madero se desempeñó como presidente de México del 6 de noviembre de 1911 hasta el 19 de febrero de 1913 cuando fue derrocado por el general Victoriano Huerta durante un golpe de Estado militar conocido como la Decena Trágica. Madero junto con José María Pino Suárez (presidente y el vicepresidente de México) fueron asesinados por orden del general Victoriano Huerta, el 22 de febrero de 1913 en la parte trasera del Palacio de Lecumberri de la Ciudad de México, el autor material directo del disparo fue el mayor Francisco Cárdenas. 

El espiritismo no era considerado por Francisco I. Madero como una simple superstición o curiosidad de salón, lo concebía como una profunda filosofía moral de superación personal, justicia y evolución democrática.  

Las frases y escritos espiritistas más emblemáticos de Madero se encuentran en los “Diarios Espiritistas”, un conjunto de más de 300 textos y manuscritos donde el líder de la Revolución Mexicana registró las comunicaciones que recibía en estado de trance. Lejos de ser una simple excentricidad, Madero operaba como médium escribiente (médium de escritura automática) y dejó registro de los mensajes y directrices morales que, según él, le dictaban entidades del más allá como su difunto hermano Raúl, un espíritu llamado José (o José Ramiro) y el propio expresidente Benito Juárez.  

A través de la mediumnidad y la escritura automática, Madero adoptó principios de disciplina personal, filantropía, vegetarianismo y abstemia que rigieron su conducta. 

 Los Diarios Espiritistas de Madero, están divididos en dos periodos: En el primero (1901–1904) se aprecian las sesiones grupales enfocadas en la disciplina moral, la caridad, el abandono de vicios (como el alcohol y el juego de billar) y el control de las pasiones personales. Ya en el segundo periodo (1907 –en adelante), se relatan las sesiones individuales en su rancho, donde alcanzó un nivel avanzado de trance. Las entidades comenzaron a indicarle que tenía una misión histórica superior: liderar una cruzada cívica y democrática por la libertad de México.  

Madero consideraba que estas enseñanzas transformaron su carácter y le dieron el valor para enfrentarse a la dictadura de Porfirio Díaz y redactar obras clave como La sucesión presidencial en 1910. Pero cuando sus prácticas se hicieron públicas, la prensa de la época lo usó para desprestigiarlo, tachándolo de desequilibrado o “loco que hablaba con los muertos”.  

Durante sus extensas sesiones de escritura automática en el rancho Australia, en Coahuila, los espíritus (principalmente “José”) le dictaban advertencias y misiones políticas como las siguientes: “Hoy sales para la gran capital de la República. Vas con el objeto de defender la buena causa… No estarás solo en tan noble tarea; nosotros estaremos contigo. Ten fe.”; “Has visto, gracias a la iluminación espiritual que de nosotros recibes, el precipicio hacia donde se precipita tu patria; cobarde de ti si no la previenes.”; “Te hemos elegido… no temas a la pobreza, la prisión ni la muerte, pues servir a tu patria es cumplir con un deber sagrado.” 

Parte de estos documentos y de su biblioteca personal se conservan en acervos históricos como el Centro de Estudios de Historia México CARSO (CEHM) y en el Fondo Histórico Francisco I. Madero de la Secretaría de Hacienda. 

El legado de Francisco I. Madero, inspirado en la doctrina de Allan Kardec, en sus diarios y prácticas espiritistas radica en la fusión entre su convicción moral y su proyecto político democrático, entendiendo la lucha contra la dictadura no solo como un acto político, sino como un deber ético y de evolución espiritual. Consideraba que el progreso social y la democracia eran vehículos necesarios para que las almas y la sociedad evolucionaran hacia la fraternidad y la justicia. 

Jorge A. Rodríguez y Morgado, titular de la columna y el programa ConoSER bien. Twitter: @jarymorgado, correo electrónico: jarymorgado@yahoo.com.mx. Colaborador destacado de: Sabersinfin.com