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Para el maestro de maestros

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Alfonso Alejandro Jiménez Zerón y Abel Pérez Rojas

Por Alfonso Alejandro Jiménez Zerón

Con afecto para el Dr. Abel Pérez Rojas

Una mañana fría de invierno,
cuando enero apenas despertaba,
en el municipio de Tehuacán,
bajo el signo de Capricornio,
un seis de enero nació un hombre
cuyo destino habría de iluminar caminos:
el doctor Abel Pérez Rojas.

Hijo de una tierra noble y fecunda,
llegó a este mundo como una estrella de luz propia,
con el fulgor sereno de quien no viene solamente a vivir,
sino a dejar huella en el tiempo.

Y fue sembrando, paso a paso,
paz, conocimiento y sabiduría,
hasta convertirse, con el transcurrir de los años,
en una voz que trasciende generaciones.

Su inteligencia no conoció fronteras
ni su pensamiento encontró límites.
Investigador incansable,
hombre de ciencia y de palabra,
orador de pensamiento profundo,
poeta que convierte las ideas en versos
y cronista que recoge en la memoria
los latidos de su tiempo.

Su pluma y su voz,
forjadas en el noble idioma de Cervantes,
han cruzado montañas, ciudades y fronteras.
Desde México hasta Iberoamérica,
su palabra ha resonado
como un faro que orienta,
como una campana que despierta conciencias,
como una semilla que, al caer en tierra fértil,
se convierte en conocimiento compartido.

Al frente de Sabersinfin,
ha hecho de la palabra un puente
entre el saber y la sociedad,
entre la reflexión y la esperanza,
entre quienes buscan respuestas
y quienes tienen algo que enseñar.

Su trayectoria no se limita a una tierra
ni a una sola geografía.
Su voz ha alcanzado diversos rincones
de los países de habla hispana
y ha tendido puentes incluso hacia Brasil y Qatar,
demostrando que, cuando el conocimiento nace del corazón,
no conoce fronteras,
idiomas ni distancias.

Doctor Abel Pérez Rojas,
mentor, maestro y amigo:
su mayor grandeza no está solamente
en lo que ha aprendido,
sino en todo aquello que ha sabido compartir.

Porque el verdadero maestro
no guarda la luz para sí mismo:
la entrega, la multiplica
y la convierte en camino para los demás.

Por eso hoy elevo estos versos
con respeto, gratitud y admiración
para quien ha hecho de su existencia
una vocación de enseñar, investigar y comunicar;
para quien ha comprendido que la palabra
puede transformar al ser humano
y que el conocimiento, cuando se comparte,
se convierte en legado.

Que siga brillando su estrella,
aquella que nació un seis de enero
en la tierra de Tehuacán;
que siga creciendo su obra
más allá de las fronteras del tiempo
y que las nuevas generaciones
encuentren en su ejemplo
la inspiración para buscar,
para aprender,
para crear
y, sobre todo,
para servir.

Porque hay hombres que pasan por la historia
y hay hombres que dejan historia.

Doctor Abel Pérez Rojas:
su huella ya no tiene fronteras.

Su discípulo,
Alfonso Alejandro Jiménez Zerón

Alfonso Alejandro Jiménez Zerón. Es abogado egresado de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP). Cursó estudios de maestría y doctorado en Derecho. Ha fungido como servidor público y profesor universitario. Es conferenciante y autor de textos jurídicos. Publica en la revista literaria Filigramma.