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La analogía en la ciencia antigua (Artículo)

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ConoSer Bien

Cuando los oídos del estudiante están listos para escuchar, entonces vienen los labios para llenarlos de sabiduría.
El Kybalión

La historia consigna el hecho de que los más grandes pensadores de la antigüedad basaron su conocimiento en uno de los métodos de razonamiento conocido como “analogía”.

La palabra “analogía” proviene del latín analogía y ésta del griego analogía, que significa proporción, semejanza. Etimológicamente analogía, está compuesta por el prefijo griego ana = sobre, contra, la raíz logos = palabra, razón y por el sufijo -ia = cualidad, significando: “comparación o relación entre varias razones o conceptos”, es decir, “una razón que está por sobre uno y otro concepto análogo”.

El razonamiento es la acción de pensar o meditar sobre algo de forma ordenada y lógica. Es la capacidad de nuestra mente de analizar, entender y resolver problemas concretos a través de la reflexión. En consecuencia, el razonamiento “analógico” es aquel que utiliza la semejanza de dos situaciones para llegar a una conclusión. Se compara una situación conocida con otra no tan conocida para entender mejor la segunda.

Poca observación es necesaria para advertir que una gran cantidad de hechos está gobernada por un pequeño número de leyes. Y al estudio de estas leyes que son las causas segundas, se encaminan los trabajos y las investigaciones en las ciencias. Pero dichas leyes son gobernadas, a su vez, por un muy reducido número de causas primeras, conocidos como “principios”, desdeñados éstos por las ciencias actuales.

El empleo de la analogía, hace que el razonamiento pueda elevarse de los fenómenos o hechos a sus leyes, y de las leyes a los principios.

Un documento que se enfoca en un profundo estudio de estos “principios” es el Kybalión, basado en un texto hermético breve de carácter críptico proveniente del árabe Lawḥ al-zumurrudh o “La tabla de esmeralda”, del siglo VII, atribuida al mítico alquimista Hermes Trismegisto “el tres veces grande”, originariamente una simple transfiguración del dios egipcio Thot, considerado contemporáneo de Abraham.

Parece ser que las enseñanzas del Kybalión fueron transmitidas inicialmente de forma oral, y que se trasladaron de Egipto a Grecia, donde comenzaron a escribirse. No es extraño suponer que la palabra Kybalión (un nombre raro, ya que no tiene traducción) fuese adaptada al griego, y en esta lengua, Kybernêtes significa “piloto”, el que dirige una nave, por lo que podríamos pensar que Kybalión significa “guía” en el camino de la iluminación o de la sabiduría.

En el libro Kybalión se presentan los “Siete Principios” que, según la filosofía hermética, fundamentan la naturaleza, ya que de ellos surgen las leyes y de éstas se explican los hechos.

El Kybalión apareció en diciembre de 1908 publicado en inglés por la Yogi Publication Society de Chicago (Estados Unidos) por tres personajes anónimos que se autonombraron “Los tres iniciados”, que no se sabe a ciencia cierta quiénes son pero la hipótesis más popular es que su autor fue el abogado y comerciante estadounidense William Walker Atkinson (1862-1932), quien a lo largo de su vida escribió muchos libros utilizando seudónimos como Yogui Ramacharaka, Swami Panchedasi, Magus Incógnito y Theodore Sheldon, siendo los otros dos personajes, Paul Foster Case y Michael Whitty.

En el texto del Kybalión¹ se presenta y desarrolla los “siete principios del hermetismo”, siendo estos: 1. Mentalismo. El Todo es mente; el universo es mental. El Todo es el conjunto totalizador. Nada hay fuera del Todo; 2. Correspondencia. Como es arriba, es abajo; como es adentro, es afuera. Se afirma que este principio se manifiesta en los Tres Grandes Planos: el Físico, el Mental y el Espiritual; 3. Vibración. Nada está inmóvil; todo se mueve; todo vibra; 4. Polaridad. Todo es doble, todo tiene dos polos; todo, su par de opuestos: los semejantes y los antagónicos son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se tocan; todas las verdades son medias verdades, todas las paradojas pueden reconciliarse.

El quinto principio es el Ritmo: Todo fluye y refluye; todo tiene sus períodos de avance y retroceso, todo asciende y desciende; todo se mueve como un péndulo; la medida de su movimiento hacia la derecha es la misma que la de su movimiento hacia la izquierda; 6. Causa y efecto. Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo sucede de acuerdo a la ley; la suerte o azar no es más que el nombre que se le da a la ley no reconocida; hay muchos planos de causalidad, pero nada escapa a la Ley y finalmente el 7º Principio de Generación. La generación se manifiesta en todos los planos, todo tiene su principio masculino y femenino, activo y pasivo. Los dos géneros existen por doquier. En el plano físico es la sexualidad y de la unión de las dos polaridades surge la creación, la generación. Pero en lo que llamamos materia, se manifiesta este principio en forma de atracción y repulsión de partículas subatómicas, creando el universo material que conocemos.

De estos principios y usando la analogía, se llega a la conclusión de que “lo visible es manifestación de lo invisible”, de aquí la “idea” en tanto permanece sumida en el cerebro de un creador, es “invisible” para todo el mundo. Para que eso “invisible” se haga “visible”, es necesario de que el hombre se valga de algún medio exterior como la palabra hablada, la escritura, el gesto, las bellas artes (la arquitectura, la pintura, la escultura, la música, la poesía, la literatura, la danza y el cine) y todo aquel medio que muestre o haga visible esa idea.

Lo invito, amable lector, a tratar de profundizar en estos principios y el comprenderlos, aplicando la analogía, cambiará radicalmente su vida.

Jorge A. Rodríguez y Morgado, titular de la columna y el programa ConoSER bien. Twitter: @jarymorgado, correo electrónico: jarymorgado@yahoo.com.mx. Colaborador destacado de: Sabersinfin.com

Referencias:

  1. 1.-Kybalión, Tres iniciados, Editorial Yug, 2014.