I
En el jardín del edén
donde se encuentra
todo bien y todo mal
la noche pregona desdén.
El llanto de la sombra
en el árbol del edén
hace florecer querellas
y da frutos de sobra.
En las sombras de la noche
el árbol del bien y del mal
duerme con la muerte
soñando en la maldad.
En el jardín del edén
en las sombras de la perversidad
el hombre espera el final
comiendo del bien y el mal.
II
Marchamos en el camino
con la virtud de la inocencia
pedimos clemencia
para alcanzar el destino.
Vivimos con desatino
tomados de la mano
del divino soberano
huyendo del mezquino.
Imploramos luz al divino
para ambular lo mundano
con las flaquezas del humano
que espera ya su destino.
Llorando en el pantano
con su sombra de gusano
y su pequeñez arcano.
Enrique Canchola Martínez. 28 de diciembre de 2023






























