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El olvido en los cuerpos sutiles

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Una de las enseñanzas más antiguas trasmitida por los sabios de todos los tiempos es la íntima constitución del hombre. De acuerdo con estas doctrinas arcaicas se considera que el cuerpo humano, además del cuerpo físico, está formado de varios cuerpos sutiles, estructuras extracorpóreas que conviven con la estructura física, invisibles pero existentes. 

Platón (427-347 a. C.) subdividía al ser humano en tres componentes: racional (relativo a la razón), volitivo (perteneciente a la voluntad) y concupiscible (que tiende hacia el bien sensible), o de otra forma: inteligencia, pasión y apetito. Aristóteles diferenciaba las funciones del alma humana en: intelectual, sensorial y vegetativa.  

Fue el educador austriaco, autor teatral, pensador social y arquitecto, Rudolf Steiner (1861​-1925) que inspirándose en las enseñanzas de los filósofos griegos anteriores, divide al ser humano en las dimensiones física, etérica, astral, mental inferior, mental superior y causal

Este autor considera que el hombre posee este cuerpo físico en común con el reino mineral inanimado que nos rodean. Además, el hombre posee el cuerpo etérico que es común con el reino vegetal y lejos de ser una ficción de la imaginación, se puede ver perfectamente. La tercera parte constitutiva del hombre es el cuerpo astral, en común con el reino animal, y cuya tarea es el poder expresar el placer y dolor, alegría y tristeza

El cuarto componente sutil del hombre, según Steiner, es el mental inferior, también llamado manas (del sánscrito Man -pensar) en donde se elaboran los pensamientos racionales, como los matemáticos y científicos. El quinto cuerpo es el mental superior en donde se forman y combinan las ideas abstractas gracias a la intuición. El último componente es el cuerpo causal identificado como el alma, asiento de la autoconciencia que lleva al Ser humano a la evolución espiritual. 

De acuerdo con esas enseñanzas, la prerrogativa principal del cuerpo astral es dar la facultad de percibir y experimentar las emociones. Aquí nacen los conflictos entre las emociones más puras y los instintos más bajos. A diferencia del cuerpo etéreo que se separa del físico después de la muerte. En virtud de que el cuerpo astral no está conectado directamente con la materia, puede separarse de ésta mediante las experiencias oníricas del sueño. 

Otra de las consideraciones que se hace en estas antiquísimas enseñanzas es que en el cuerpo físico la muerte no existe, ya que sus partes constitutivas (minerales) inician una nueva vida en otras formas al presentarse el fallecimiento (“Nada se crea y nada se destruye, todo se transforma” -Lavoisier).  

Las experiencias internas tienen su asiento en el cuerpo astral. Se indica, además, que, el equivalente a la muerte para el cuerpo físico en el cuerpo etérico es el sueño y para el cuerpo astral es el olvido.  

La palabra “olvido” viene del latín oblitus y significa “pérdida de la memoria de un suceso”. Sus componentes léxicos son: el prefijo ob- (en frente, contra), livisci (ponerse denso, oscuro), más el sufijo -to (que ha recibido la acción). El Diccionario de la Real Academia Española le da, entre otros, los siguientes significados: 1. Cesación de la memoria que se tenía. 2. Cesación del afecto que se tenía. 

El “olvido” corresponde a lo contrario de lo que podríamos llamar “recuerdo” de una cierta representación, determinada idea o impresión de una cosa. Solo podremos comprender el olvido, si conocemos el significado de su contrario: la naturaleza de la memoria (del latín memor -el que recuerda, y el sufijo –ia, usado para crear sustantivos). 

Surge la pregunta ¿qué sentido puede tener el que el hombre olvide lo que ha estado una vez en su conciencia

Si la recepción de impresiones corresponde al cuerpo astral, si bien para retenerla y para que no desaparezca sin dejar rastro, será necesario el cuerpo etéreo, este cuerpo que es indispensable en toda actividad, por menuda e insignificante que parezca. 

Se sabe de estas enseñanzas plasmadas por Steiner, que el cuerpo etérico transmuta las substancias inorgánicas (minerales) en fluidos vitales, esto es, si consideramos a uno de los animales inferiores, él ha transformado la substancia inanimada en substancia viviente y la substancia sensible solo puede encontrarse, donde se presenta los rudimentos de un sistema nervioso desarrollado. De esta manera tenemos, substancia inanimada (cuerpo físico), substancia viviente (cuerpo etéreo) y substancia compenetrada por nervios capaces de sensación (cuerpo astral). 

Así mismo, si se contempla un objeto, se necesita del cuerpo astral, pero requiere del cuerpo etéreo para que quede retenido cuando se distraigan al observar otra cosa. La percepción corresponde al cuerpo astral, más para convertirla en representación es indispensable el etéreo. Es mínima la actividad del cuerpo etéreo en la retención de representaciones, ya que su auténtica función es la formación de hábitos y aficiones permanentes, de cambios en el temperamento (temperamento -que es innato, el carácter -se forja y la personalidad -resulta de la combinación de ambos). 

El neoplatónico Porfirio y luego su alumno Jámblico, dejaron plasmado en sus escritos la existencia de un estrato externo al que el cuerpo etéreo se encarga de transportar el alma y en espera de reencarnarse en un nuevo cuerpo. Según varias doctrinas neoplatónicas, ese sustrato se encontrará unido de un modo biunívoco al alma también en el periodo de la vida en el interior del cuerpo. 

Mientras en el hombre esté presente en la memoria el recuerdo, el individuo vivirá. Más en el momento mismo en que desaparece el recuerdo, la representación, idea o impresión se olvida, por lo tanto, se libera interiormente y empieza a generar energías que trabajan sobre el cuerpo etéreo humano, es por ello por lo que, las representaciones olvidadas tienen una importancia primordial. En consecuencia, el olvido en el cuerpo astral, equivales a la muerte en el cuerpo físico.  

Un tema nada fácil, amable lector, pero es necesario darlo a conocer y comentarlo ya que eso nos ayuda a conocernos a nosotros mismos. 

Juzgue usted. 

Jorge A. Rodríguez y Morgado, titular de la columna y el programa ConoSER bien. Twitter: @jarymorgado, correo electrónico: jarymorgado@yahoo.com.mx. Colaborador destacado de: Sabersinfin.com

Referencia:
https://www.academia.edu/20086294/Steiner_Rudolf_Significado_Oculto_De_La_Sangre_pdf_PDF