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A Coruña en una fotografía otoñal

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Fotografía: Luis Manuel Pimentel

La brisa fría del otoño marca la pauta de un tiempo cíclico. La cotidianidad se vuelve materia, sal, lluvia constante como si se tratara de una bendición continua donde la naturaleza respira a su antojo, a su forma de relacionarse con la gente que va para el trabajo, paseos, salidas a restaurantes, cafés, bares, a continuar con una esencia que se multiplica en cada persona que le apuesta a Galicia, a sus costumbres, a continuar con el legado histórico, unos más que otros, a la conquista especial de vivir en un ciudad camaleónica.

Fotografía: Luis Manuel Pimentel

Me dijo Olga que a Paco A Coruña le parecía el paraíso perdido, y me quedé con esa idea en la cabeza: un lugar en la punta de un país que tras los traumas y advenimientos políticos y sociales se mantiene flotando como en esa botella lanzada por un marinero con el mensaje que llega cada vez que revientan las olas a la Playa Riazor. El Paseo Marítimo parece una pintura hiperealista donde se combina naturaleza y civilización, de derecha a izquierda o de izquierda a derecha hay una fina elegancia que se vuelve materia para cruzar mundos paralelos.

Fotografía: Luis Manuel Pimentel

Las gaviotas forman parte del paisaje sonoro que me lleva al recuerdo de otros mares, como si todas las playas se fundieran en Riazor; con el graznar de las aves llega una revelación tras otra, en este punto tan elegante del globo terráqueo que, tras los desbarajustes sociales, la ciudad en otoño se refleja en los charcos de agua.

Foto: Luis Manuel Pimentel

A Coruña es un espacio para el encantamiento de hadas y sirenas que conversan en la orilla de la playa de As Lapas, lugar donde las algas y la ciencia comparten el mismo espacio en un laboratorio de la universidad. Es un punto donde lo afable se cruza con los testimonios de quienes narran encuentros sobre embarcaciones que parecen polvos de estrella y sus capitanes son luces que no han perdido la costumbre de volver al puerto de donde partieron. Caminas y la brisa dura golpea el rostro, mientras la elegancia se viste de cuerpos atrapados a un lugar donde lo inesperado pasa.

A Coruña es un punto donde todo empieza y donde todo termina, un tiempo que se detiene y avanza, un sol que se pierde al final de la avenida Finisterra y el gris del paisaje se funde con la divinidad. Es un lugar distinto y tan parecido a eso que tuvimos en la mente. Es ese sitio donde subir y bajar las calles es transitorio a una ilusión que se expande.

Luis Manuel Pimentel. Estudiante de Doctorado en Estudios Literario de la UDC. Ha publicado las novelas: Una Pista en el exilio (2023). La Torre pájaros (2021). Triángulos alterados (2015). Cuentos: Ventanas panorámicas (2021). Poesía: Figuras cromañonas (2011). Esquina de la mesa hechizada (2015). Canción de cuna para Ananda (2017). Estuvieron cerca los almendrones mientras creímos haber amado (2020). Falla de borde (2023). Colaborador en diarios y revistas físicas y electrónicas. Sus recientes crónicas están publicadas en el Diario Hipócrita lector en México. Contacto: luismanuelpimentel@gmail.com