Por Enrique Canchola Martínez
Adiós a vuestro amor,
fue solo un sueño del ayer,
un anhelo erigido,
en el entramado mental.
Vuestro ensueño se ha disipado,
en el crepúsculo del recuerdo,
donde solo quedan soledades,
para alimentar necesidades.
Si nuestros labios vuelven,
a encontrarse en otro sueño,
construiremos otro cielo,
donde las mariposas vuelen.
Si a encontrarse vuelven nuestros ojos,
cantarán una nueva canción,
al compás del apasionado corazón,
para otra vez enamorarse en los despojos.
6 de febrero de 2026




























