Por: Abel Pérez Rojas
Sé de la agilidad de tu mente
cuando callas y miras al infinito,
porque sabes que el ruido
es solo una forma torpe del miedo
y el silencio una carta por abrir.
Aguardas a que el reloj corra,
a que los dilatados segundos
den forma a la réplica
que mucho antes ya estaba
en el filo de tu lengua,
pero no la dijiste por discreción
o por esa forma tan tuya de jugar
con las piezas más difíciles del rompecabezas.
Sé que la secuencia de cuadros
la tienes resuelta desde antes,
que vas tres jugadas por delante
mientras finges que dudas
y todos creemos que vacilas de verdad.
Estás pensando en realidades alternas,
si el final fuera el principio,
si la trama fuera otra,
si el tiburón mutara en sirena,
si el agua bautismal se bebiera
en brindis nocturno de fiesta.
Hay un mundo que se pliega en tus ojos
cuando decides mirar sin hablar,
en función de autora y espectadora,
como si el guion se escribiera
cada vez que eliges esperar
y guardar para ti la respuesta.
Abel Pérez Rojas #Abelperezrojaspoeta





























