
Diosa Freyja,
en tu guerra yo empuño mi espada,
junto a ti levanto mi amor como bandera,
quiero pelear, cuidarte las espaldas
y conquistar a tu lado todas las fronteras.
He peleado en tus campos sin miedo a nada,
te he visto vencer cada una de tus batallas,
llevas en tu piel tanta sangre, tantas marcas,
pero no te rindes nunca ante ninguna circunstancia.
Dame, Freyja, la valentía de seguir en pie,
de no rendirme ante las sombras que tratan de callar el deseo,
que tu furia y tu gracia se fundan en mi ser,
y que la lucha por el amor nunca se extinga en mi alma.
Que no haya batalla que no enfrente,
ni victoria que no celebre en tu nombre,
con mi bandera de amor ondeando al viento,
con el fuego de tu esencia quemando mis venas,
luchando, sin temor, por lo que es justo:
el amor libre, sin cadenas ni fronteras.
Salvador Calva Morales Salvadorcalvamoralespoeta





























