Permíteme perderme en el laberinto de tus ropas,
descifrar los secretos que tu piel guarda,
saborear la miel de tu ser
en la penumbra de este deseo.
Hoy no quiero discutir con la razón,
caminaré sobre las brasas del silencio,
deslizaré mis manos por los contornos
hasta descubrir la verdad de tu carne,
y dejaré caer las llaves de la cordura
en el pozo de lo irreparable.
Ya entrelazados,
seremos uno, pero infinitos,
perderemos la cabeza
en la danza del insomnio.
El amanecer nos sorprenderá:
no se trata de un amor carnal,
es la alquimia del verbo,
transformando placer en poesía.
Abel Pérez Rojas #Abelperezrojaspoeta































