Por: Salvador Calva Morales
No hubo distancia,
ni tiempo,
ni diferencias,
ni rencores.
Solo dos almas,
con sus miedos,
sus tristezas,
pero también
con luz compartida
y su paciencia.
Alexander y Amalia.
Dicen que eran opuestos,
él, un introvertido en su silencio
ella, una guerrera de alma abierta.
Él, devoto del laboratorio;
ella, hecha de fuego y esperanza.
Treinta años los separaban,
un abismo que muchos
no habrían cruzado.
Pero ellos lo hicieron,
y se amaron sin pensarlo.
Fueron dos almas valientes
que se entregan sin condición,
construyendo su propio camino,
más allá de toda opinión.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta





























