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Angelicus

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Foto: Pixabay

¿Te causan nostalgia mis poemas,
o es escudo a mis oídos de tus labios?
Dime, ¿es así?
Porque creo que te causan mil resabios.
Lo sé, porque vibran en tu piel callada,
se deslizan lentos como una llamarada,
acariciando el rincón de tu alma desgarrada.

Mis versos son latidos que te buscan,
un eco del deseo en la penumbra deseada.
¿Acaso recuerdas mis besos ardientes
que hacían sudar tu carne estremecida?
Ese fuego que inundaba tus sentidos
y desbordaba tu fuente de vida encendida.

Dime, con la voz que guardas para mis noches,
¿sigues escondiendo el temblor de tu herida?
Deja de ocultar tus ojos tras tus caireles,
deja que el brillo de tus pupilas se delate.

Acércate despacio, como el roce del viento,
y escucha mi corazón que por ti aún late.
Siente el flujo febril de nuestra sangre,
donde la pasión nos une y nos desata.

Olvida el mundo, olvida el miedo,
ven a mis brazos donde el tiempo es fugaz.
Deja que mis manos lean tu piel de memoria,
y mis labios escriban historias de fuego y paz.

Juntos, desnudaremos los secretos de la noche
hasta que el alba nos encuentre en su faz.
Dormiremos abrazados,
sin prisas ni palabras,
mientras el sol nos despierte con su calor.

Serás mía, como antaño,
en cada respiro, en cada latido,
en cada rincón donde habite el amor.
Y al despertar,
serás mi amanecer eterno,
mi poema vivo, mi deseo,
mi ardor.

Piel con piel,
tu aliento será mi refugio más tierno,
y al despertar, estaremos todavía encendidos.
Te amaré intensamente, aunque no exista el invierno frío.

Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta