Perdido en la pócima que aturde,
bebo de la savia que despierta,
gota a gota, el brebaje
teje la conexión,
mielina y sinapsis,
tris decisivo.
En el cofre de tus extremidades
descubro el desvarío,
el extravío de la brújula.
La luz se filtra por la rendija;
las sombras carecen de sustancia.
Sienes,
cascarón de atribuciones confusas,
los surcos grises,
cuerpo fugaz de la chispa sagrada.
¿Cómo atrapar el viento sin ayuda?
Reina la bestia,
el sapiens esclavizado contempla.
El corazón aguarda en silencio,
la luz, intacta bajo siete llaves.
Subyugación voluntaria,
esclavitud autoimpuesta,
muro de cristal
–me reflejo en él–:
libertad asible.
Abel Pérez Rojas #Abelperezrojaspoeta
































