Las campanitas guardan en su canto,
memorias de una madre celestial,
adornan tus bucles con su luz cordial,
tejiendo en el ayer su dulce encanto.
Divinas olas fluyen con tu recuerdo
del genio que en tu mente es manantial,
un eco maternal, puro y vital,
que vive en cada rizo de tu encanto.
En campanitas de colores,
brotan las huellas del sublime recuerdo,
Y de tu alma brotan mágicos fulgores.
Tu risa, fresca, eterna primavera,
perdura entre mis sueños y albores,
y es luz que mi amor siempre te espera.
Enrique Canchola
29 de abril de 2025






























