
Chicomecóatl, vientre de los campos,
tus senos son jícara, grano y pan.
El surco te nombra, el viento te canta,
y en cada elote germina tu afán.
Te alzan en ramas los pueblos antiguos,
con flores de sangre y canto ritual.
Tus pies descalzos pisan la esperanza,
tu falda es savia de lo ancestral.
Diosa de espigas, madre de los ciclos,
tus manos bendicen lo que ha de arder.
Amar, en tu nombre, es fecundar tierra,
es rito, es cuerpo, es renacer.
Los hombres te ofrecen su gozo y su miedo,
las mujeres, fuego, luna y papel.
Y tú, entre brasas, te entregas entera,
como una mazorca que va a florecer.
Oh Chicomecóatl, mujer sagrada,
que das la semilla con tu sudor,
en ti se enlazan hambre y deseo,
y el sexo es tierra para el amor.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta



























