En mármol cincelo mi nombre dorado,
no como un Don Juan de estampa esculpida;
cada paso mío es poder,
destino trazado,
mi promesa es ley,
mi huella es vida.
Mas soy Casanova danzando en la brisa,
un pincel que desliza
pasiones eternas;
en cada mirada, un fuego sin prisa,
un arte sublime de formas supremas.
Cada mujer, un castillo indomable,
una gesta, un duelo de ardientes batallas;
desafío exquisito,
sublime y palpable,
donde solo mi verbo la torre avasalla.
Mi juego es la cumbre de toda conquista,
mi alma es el viento, mi amor
es fugaz;
pues nunca mi pecho se ata en la lista
de aquellas que claman mi
fuego voraz.
Las amo a todas, mi credo sincero,
de mí son abrigo, latido y razón;
y en cada suspiro que lanzo ligero,
sus nombres resuenan en mi corazón.
Que no se impacienten, que todas encajan
en mi pecho amplio,
tan hondo, tan mío;
y en noches doradas sus almas trabajan,
tejiendo mi historia de amor, ausente de frío.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta




























