
Hoy desperté pensando en el amor,
en cada caricia, en cada fulgor,
en las mil musas que con su calor
me prodigaron un mundo libre de dolor.
Hay amores que curan y cierran heridas,
otros que abren grietas, sutiles y frías.
Pero están aquellos, muchos en mi vida,
que dieron tanto, y siempre sin medida.
Esos amores que jamás se olvidan,
que llenan el alma, que nunca se oxidan.
Sus huellas son fuego, sus risas candor,
y en ellos descanso mi eterno fervor.
Los amores que duelen y los que me hirieron,
los dejo guardados en el cajón donde duermen.
Callados reposan, si el eco es llamado,
pero no pesan, ya están olvidados.
Hoy mis sueños despiertan de amor envueltos,
en días radiantes, en besos resueltos.
He vivido tanto que puedo morir
con el pecho henchido, sin nada que pedir.
De amor nadie puede enseñarme ya,
mi vida ha sido una ola en el mar.
Satisfecho estoy, mi corazón lo grita:
inundado de amor, mi esencia palpita.
Y mi corazón, inundado de amor,
se queda en su calma, bañado en fulgor.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta































