Dar es un acto que surge desde el corazón, una expresión del alma que revela lo que somos. Al dar compartimos más allá de lo que poseemos, porque desplegamos nuestro ser, mostrando la chispa de nuestra creatividad. Es en el dar donde encontramos la esencia de nuestro talento, donde exploramos los límites de nuestro potencial.
Recibir puede ser un reflejo de lo que aún no hemos descubierto en nosotros mismos, una invitación a despertar habilidades dormidas. Recibir nos recuerda que hay caminos por explorar, que aún hay rincones de nuestro ser por descubrir.
Dar es un ciclo eterno, una danza con la vida que nos permite despojarnos de los límites y aventurarnos en la vastedad de lo posible. En el acto de dar, completamos el rompecabezas de nuestra identidad, creando una melodía única que solo nosotros podemos interpretar. Dar, en su pureza, es preferible, porque en ese acto encontramos la verdadera expresión de lo que somos y de lo que podemos llegar a ser.
Yo, prefiero dar antes que recibir.
Guillermo Axalco es amante del conocimiento. Considera la capacidad de decretar como una forma de crear y construir.




























