Por Nancy Almassio (Argentina)
-Poesía de domingo-
Tu sed está herida y desangrada.
Has olvidado las ansias de beber
a sorbos el agua límpida de la montaña.
No recuerdas la frescura en tus labios,
la plenitud del fluir en tu cuerpo.
Tu reloj está ciego y detenido.
Las agujas son barrotes del tiempo.
En suspenso, flotan en el aire,
los desmesurados recuerdos.
Hasta has olvidado el crepitar del deseo.
Anoche, te he escrito una carta,
para que recuerdes el color de mis palabras,
la sensualidad manuscrita de la lengua,
la agitación de la tinta enamorada.
Sin más preámbulos,
quiero contarte que esta noche, te he soñado
abrazado al dolor, solitario, llorando,
implorando que vuelva, para siempre, a tu lado.
Nadie puede atravesar el muro del anhelo.
Deberás llorar hasta secar tus miedos
y despertar, para empezar de nuevo.
Tal vez pretendas que mi amor sea un sueño,
que sea olvido y abrigo de tu invierno,
mas no, mi amor es celo, orgullo, cielo.
Tú elegirás: ese amor que es lamento o mi fuego.
Nancy Almassio es educadora, investigadora y poeta argentina.





























