Por Sabersinfin
Toluca, Estado de México a 19 de febrero de 2026. En el marco del Día Internacional de la Lengua Materna, que se conmemora cada 21 de febrero por iniciativa de la Organización de las Naciones Unidas, la escritora mexiquense María Dolores Pliego Domínguez subrayó que esta fecha debe asumirse como un ejercicio de conciencia cultural y de fortalecimiento del vínculo identitario entre los pueblos.
Para la autora, la lengua materna no es únicamente un instrumento de comunicación, sino el territorio simbólico donde se gestan la memoria, la sensibilidad y la visión del mundo de cada comunidad. En ese sentido, sostuvo que defender y preservar las lenguas originarias y las expresiones lingüísticas locales es también resguardar la dignidad histórica de quienes las hablan.
Poeta y ensayista, María Dolores Pliego Domínguez ha desarrollado una obra centrada en el trabajo interior, la conciencia humana y la reconstrucción de los vínculos personales y sociales. Su participación constante en espacios culturales y publicaciones diversas la ha posicionado como una voz reflexiva que vincula literatura, ética y responsabilidad social, perspectiva desde la cual hoy aborda la relevancia de la lengua materna.
La conmemoración internacional tiene como propósito promover la diversidad lingüística y el respeto por las múltiples formas de expresión que enriquecen a la humanidad. De acuerdo con organismos internacionales, miles de lenguas en el planeta se encuentran en riesgo de desaparición, lo que implica no solo la pérdida de palabras, sino de cosmovisiones completas.
Desde su visión humanista, la escritora consideró que conmemorar la lengua materna implica también un compromiso educativo: fomentar en las nuevas generaciones el aprecio por su idioma, por las lenguas indígenas y por la pluralidad cultural que define a México y a América Latina.
Asimismo, destacó que no puede haber verdadero desarrollo humano sin una relación consciente con la palabra. En sus reflexiones ha insistido en que el lenguaje es la base de la convivencia, del diálogo y de la construcción de paz.
En este sentido, el Día Internacional de la Lengua Materna se convierte, más que en una efeméride, en una invitación a revisar la manera en que usamos la palabra: si la empleamos para fragmentar o para construir comunidad.
Finalmente, Pliego Domínguez hizo un llamado a valorar la lengua como patrimonio vivo, como herencia colectiva y como puente entre generaciones. Preservarla —afirmó— es preservar nuestra historia y nuestra posibilidad de futuro.





























