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Diversidad sexual: el recuento de los años

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Imagen del autor ArtificialArtist, obtenida en PIXABAY

– La Historia Jamás Contada –

Han pasado ya 44 años desde aquella tarde de 1980 en que estaba curioseando el escaparate de una librería y una muchacha que pasaba me entregó un volante invitando a la Segunda Marcha del Orgullo Homosexual, a realizarse en la ciudad de México (¿dónde más en ese entonces?)

Así fue como la DIVERSIDAD SEXUAL se hizo visible en un medio tradicionalmente dominado por las posturas más retrógradas y oscurantistas tanto en el Gobierno -Ejército y Policía(s) incluidos-, como oficiosamente en la(s) Iglesia(s), medios informativos, cámaras empresariales, sindicatos, asociaciones civiles, Partidos políticos y hasta Universidades (¡sí!), dando origen a su consideración y discusión seria, abierta y masiva entre la población, cuyo interés era evidente desde hacía mucho.

La Sexología, como disciplina académica que se ocupa del COMPORTAMIENTO SEXUAL, tiene por necesidad que adaptarse a todo cambio cualitativo -en este caso, histórico-político- que se dé en él, como apunté hace 20 años en la siguiente cápsula radiofónica:

LA EQUIDAD TEMÁTICA EN LA SEXOLOGÍA MODERNA

La Sexología como disciplina académica ha pasado por diferentes etapas desde su constitución a finales del siglo XIX.

Al principio fue una simple herramienta auxiliar de la Psiquiatría, cuyo objetivo era reunir datos sobre comportamientos sexuales que se pensaba formaban parte de ciertas patologías, siendo una obra representativa de ese periodo PSYCHOPATHIA SEXUALIS, del psiquiatra austriaco Richard Freiherr von Krafft-Ebing. (Por cierto, la obra estaba en latín, sólo legible por “respetables” profesionistas formados en el rancio academicismo decimonónico.).

En su segunda etapa, la Sexología se fue convirtiendo cada vez en una ciencia de la salud, una “higiene sexual” en manos de los médicos, a quienes se consideraba los más aptos en el campo de la sexualidad por sus conocimientos de Anatomía y Fisiología, aunque hoy sabemos que la sexualidad es mucho más que órganos y funciones reproductoras, pero la creencia persiste.

En esa época todavía se sabía (o creía saber) con certeza qué temas y con qué enfoque debían ser abordados éstos por la Sexología. Y no es difícil adivinarlos, pues siendo médicos y casados sus cultivadores, el enfoque debía ser el anatómico-fisiológico y la temática, la propia del matrimonio. Una revista popular de esos años fue LUZ –“en sus problemas sexuales”, se leía en letras pequeñas-, traducción de la norteamericana SEXOLOGY.

Hacia el fin de la época, que coincide con el final de los años 50, aparecen las primeras reivindicaciones públicas de los derechos civiles de las personas homosexuales. Una publicación importante fue la MATTACHINE REVIEW y recuerdo también una película inglesa, VICTIM, que protagonizara el actor Dirk Bogarde, quien sería ampliamente reconocido en los años 70 por su trabajo en la inquietante PORTERO DE NOCHE, el clásico de Liliana Cavani.

Así llegamos a mediados de los 60s, con el Movimiento Hippie y la doctrina del amor libre que definirían, en la práctica, la nueva temática de la sexología.

Temas antaño escandalosos, como la infidelidad conyugal (que llegó a llamarse durante la época victoriana “conversación criminal” o crimcon), perdieron gran parte de su sabor picante junto a la poligamia abierta y desinhibida de quienes vivieron ese momento.

Como consecuencia de esa llamada “revolución sexual”, la Sexología cambió, pues dejó de ser monopolio de los médicos y pasó a ser competencia también de otros profesionales, como los psicólogos, que introdujeron un cambio radical en el enfoque, pues ahora lo importante ya no era la norma social sino el INDIVIDUO, del que se trataba llegara a ser él mismo, se REALIZARA, como se decía entonces.

Fernando Acosta Reyes (@ferstarey) es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño (SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.