
Dodola, piel de agua, torso de espiga,
tu danza convoca la savia y la flor.
Cuando giras, tiemblan las cosechas,
y el cielo prodiga su bendición.
Mujer del relámpago y del deseo,
tus senos relucen con cada oración.
Las doncellas te cantan para que lluevas,
y el campo se humedece en tu devoción.
Tu rito es cuerpo cubierto de hojas,
es torso mojado, fuego ritual.
Te ofrendan canciones, ruegos y risas,
pues saben que el goce es acto vital.
Dodola, tú que besas la sequía
y abres los surcos con tu humedad,
no eres solo lluvia: eres semilla
que al tocar la carne sabe fecundar.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta





























