Hoy desperté con noticias halagadoras,
de mujeres que jamás he visto,
pero que hoy se han revelado,
enviando sus fotos con poses tentadoras,
donde confiesan que mis versos las han renovado.
Son mujeres que, tras años de calma,
descubren en mis palabras en verso
el fuego olvidado.
Sus libidos florecen como nardos deseados,
como en días de juventud,
en sus tiempos de púber,
en sus cuerpos despierta el placer que estaba callado.
Me cuentan que, usando
juguetes en mano,
satisfacen los instintos que mi poesía inflama,
que mis versos cruzan fronteras y distancias,
y su humedad es el eco de lo que el alma clama.
Es un regalo divino, un poder sin igual,
saber que mis palabras las llevan al delirio,
que en cada línea les hago vibrar el cuerpo,
y en sus noches encuentran placer y respiro.
Agradezco al creador esta gracia infinita,
de encender pasiones con cada poema atrevido;
mi pluma se torna arma de amor y deseo,
y mi arte un puente hacia un gozo compartido.
Seguiré escribiendo, más audaz cada día,
para que todas las damas de todas edades
sientan el fuego.
Que en mi poesía hallen placer y alegría,
y en sus cuerpos, el renacer de lo carnal todo el día.
En sus confesiones me pierdo y deliro;
las imagino en sus noches,
sus pieles encendidas,
sus cuerpos húmedos, gritando mi nombre al vacío,
mientras mi verso las abraza como amante en la vida.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta































