ConoSer Bien
Hay que escuchar a la cabeza, pero dejar hablar al corazón.
Marguerite Yourcenar
Cada 29 de septiembre, a partir del año 2000, se celebra el Día Mundial del Corazón, una fecha en la que se quiere sensibilizar a la población sobre el cuidado de este órgano tan importante para la vida. Las enfermedades cardiovasculares (ECV) son la principal causa de muerte a nivel mundial. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), estas enfermedades causan cerca de 18 millones de muertes al año y pueden estar originadas por factores como el tabaquismo, la diabetes, la hipertensión, la obesidad, la contaminación del aire y otras más.
Ese día también tiene como objetivo impulsar la acción para sensibilizar y educar a la gente sobre la importancia de controlar factores de riesgo que están a su alcance y adoptar de medidas preventivas que disminuyan las ECV, como tener una alimentación sana, hacer ejercicio y evitar el consumo de alcohol y tabaco, para poder reducir las muertes en particular las cardiopatías y los accidentes cerebrovasculares ya que son las principales causas de muerte en todo el mundo.
El corazón es uno de los conceptos más importantes en medicina, la palabra que designa al corazón en sánscrito es hrid¹ que significa “saltador” y hace referencia a los saltos que da el corazón en el pecho en respuesta a los esfuerzos y a las emociones. Una variante de la palabra hrid, que los griegos pronunciarían krid, luego kridía y más tarde kirdía, dio lugar al término griego cardia y al latino cor. La palabra corazón apareció por primera vez hacia 1100, en el Botánico Anónimo de Sevilla publicado por Asín.
El corazón es y ha sido profusamente representado a lo largo de la historia en cualquier cultura o religión. A este órgano vital se le han asignado cualidades, sentimientos y emociones de todo tipo: el valor, la razón, la fuerza, el alma, el sufrimiento, la propia vida, al amor.
El corazón ha sido tratado como el órgano más importante del ser humano en diferentes culturas, los egipcios pensaban que en el corazón concurrían todos los fluidos y se encontraba la sede del pensamiento. Al momificar se dejaba dentro del cuerpo del fallecido ya que sin él no podía renacer y tendría una muerte definitiva. En los textos médicos, mágicos y religiosos, el corazón recibe dos nombres: ib y haty. El
primer término se usaba en alusión a las funciones que realizaba, por su parte haty se utilizaba para referirse a su aspecto físico.
Según la tradición del Antiguo Egipto al morir la persona se presentaba ante el Juicio de Osiris, aquí el corazón era pesado en una balanza y se colocaba éste en uno de los platos y en el otro una pluma de avestruz, símbolo de la diosa Maat. Si el corazón pesaba más que la pluma significaba que el muerto estaba lleno de culpas y en consecuencia, debía ser devorado por Ammit, una bestia mitológica. Si la pluma pesaba más que el corazón, se entendía que el difunto había llevado una vida justa y estaba preparado para renacer en el más allá.
En la antigua Grecia, el alma para Platón era tripartita: el deseo radicaba en el bajo vientre, el pensamiento en el cerebro y la voluntad en el corazón.
Aristóteles (siglo IV a.C.) consideró que el corazón era el origen de la sangre y de la vida, y que todos los órganos se formaban a partir del corazón. Según su doctrina, en él residían el alma y la inteligencia, y el alma gobernaba el cuerpo desde el corazón.
Para los hebreos el Shemá es una oración poderosa con mucho significado en unas pocas palabras y que el pueblo hebreo la repite una y otra vez a lo largo de la Biblia hebrea. “Escucha, oh Israel, el Señor es nuestro Dios, el Señor uno es. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza”. Bíblicamente hablando, el amor es más que un sentimiento, también es acción.
“Lev” significa “corazón” en hebreo y los israelitas pensaban que el corazón era el órgano que da vida física y el lugar donde se piensa y se le da sentido al mundo, donde se sienten emociones y se toman decisiones. En el Shemá, el pueblo de Dios es llamado a dedicar todo su cuerpo, su mente, sus sentimientos, sus deseos y sus fracasos a Dios.
Numerológicamente Lev (corazón) formada por las letras hebreas lamed y Beth, cuyos valores numéricos son: lamed =30 y beth=2, en total 32, haciendo una analogía con el Árbol de la Vida hebreo compuesto por 10 sefirot y 22 senderos cuya suma es 32 y según la gematría si el código numérico es el mismo las palabras son iguales, entonces según se puede apreciar el Árbol de la Vida en la cábala es un corazón viviente que vibra en cada uno de los seres que la siguen.
La asociación del amor con el icono del corazón inicia en la Edad Media en Europa. Se podría fijar la representación que aparece en el romance medieval Le roman de la poire (El romance de la pera), del siglo XIII, atribuida a Thibaut, como primera metáfora del corazón como amor romántico.
La consolidación del corazón y el amor se puede apreciar en la obra de Christine de Pizán, “Las epístolas de Otea”, en la que se muestran una serie de hombres y mujeres que ofrecen sus corazones a Venus como alegoría del amor.
Sobre el corazón, el científico, Miguel Servet² (1509-1553), que murió quemado en la hoguera tres veces, descubrió la Circulación Pulmonar indicando que la sangre llegaba al corazón proveniente de diferentes partes del cuerpo, y que esta sangre además podía transportar dióxido de carbono, que el corazón impulsaba la sangre hacia los pulmones en donde se producía un intercambio de gases y que luego volvía al corazón donde era bombeada al resto del cuerpo.
Como se puede apreciar, este pequeño órgano, llamado corazón, situado en la parte central del tórax, que puede latir más de 100,000 veces al día, en algunos casos más de cien años; que puede bombear unos 8,000 litros de sangre al día, desde antes del nacimiento hasta el momento de la muerte; que no se desgasta; que pesa entre 200 y 425 gramos; que sus arterias y venas forman parte de una red de unos 100,000 kilómetros dentro de nuestro organismo y que a lo largo de toda nuestra vida puede llegar a latir uno dos mil millones de veces, y que ha sido tema de vida en todas las culturas, por todo ello, es considerado como la más perfecta y bella obra de ingeniería³.
Por lo tanto, amable lector, tenemos el ineludible deber de cuidarlo, claro si queremos seguir viviendo.

Jorge A. Rodríguez y Morgado, titular de la columna y el programa ConoSER bien. Twitter: @jarymorgado, correo electrónico: jarymorgado@yahoo.com.mx. Colaborador destacado de: Sabersinfin.com
Referencias:
- 1.-https://www.revespcardiol.org/es-etymology-of-the-heart-articulo-resumen-13059725
- 2.-https://www.bbvaopenmind.com/ciencia/grandes-personajes/miguel-servet-el-cientifico-hereje-que-fue-quemado-tres-veces/
- 3.-Fusten Valentín, Josep Corbella. La Ciencia de la Salud. Editorial Planeta. 2006.






























