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Dilemas actuales para el descanso eterno 

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Imagen del autor RobVanDerMeijden en PIXABAY

Siempre estarás en nuestros pensamientos y en nuestros corazones
Anónimo

Por Jorge Rodríguez y Morgado

La muerte es la etapa más trágica del ciclo de la vida que un ser humano puede afrontar ya que ella representa el final de nuestra permanencia en este plano terrenal. Una de las maneras de enfrentar tal suceso es decidir qué hacer con el cuerpo, si el difunto ya lo hizo con anterioridad se debe cumplir su voluntad, pero en caso de no haberlo hecho, hay que resolver si enterrarlo, como comúnmente se hace, cremarlo o elegir otra opción que nos permita darle disposición final a su cuerpo.  

En la antigüedad, los egipcios momificaban a sus muertos. Los vikingos los quemaban a bordo de un barco. Los monjes budistas tienen un rito funerario ancestral que seguramente sea el más pacífico y ecológico, a pesar de su aparente crueldad. Se llama “entierro en el cielo” o “jha-tor”, practicado principalmente en el Tíbet y otras regiones del Himalaya. 

El ritual “jha-tor” consiste en la excarnación (retirar la carne y órganos de un cadáver antes de su entierro o exhibición) del cuerpo, donde los restos del difunto se colocan en lugares elevados o cumbres montañosas donde queda expuesto a los elementos para ser consumidos por aves carroñeras, especialmente buitres y otras aves de rapiña. 

La decisión última de cómo disponer de los restos del difunto, se deja generalmente a la conciencia familiar y la razón, muchas veces guiados por las leyes locales o tradiciones religiosas. 

Una cita bíblica señalada en Génesis 3:19, pronunciada por Dios a Adán tras la desobediencia, que recuerda la fragilidad, mortalidad y origen terrenal del ser humano subrayando el regreso a la tierra, nos dice: “Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás”.  

La Biblia no prohíbe ni ordena explícitamente la cremación, por lo que se considera un asunto de libertad personal o tradición. Aunque el entierro era la práctica común, la Biblia no la establece como obligatoria y el uso de la cremación no impide la resurrección.  

En términos prácticos y de uso cotidiano, muchos cristianos ven como una forma rápida de cumplir el decreto de “volver al polvo”, la cremación o incineración para referirse a la reducción de un cuerpo a cenizas. Sin embargo, existe una distinción técnica y semántica según el contexto: Cremación, es el término utilizado en el ámbito funerario. Se refiere al proceso respetuoso y controlado de reducir un cuerpo humano o animal a cenizas en un crematorio especializado, en cambio, Incineración, es un término más amplio que puede referirse a la quema de cualquier tipo de material, como residuos orgánicos, industriales o basura.  

Por lo tanto “cremación” suele preferirse para enfatizar el carácter ceremonial y el manejo cuidadoso de los restos humanos, mientras que “incineración” es un término más técnico y general que puede referirse a cualquier cosa. Cremación es el vocablo más preciso y sensible, si se refiere a un servicio funerario.  

En la actualidad, las alternativas para el descanso eterno de un cuerpo humano han evolucionado más allá de la sepultura tradicional o la cremación, son muy variadas enfocándose ahora en la sostenibilidad, la ciencia y la personalización.  

Entre las opciones más destacadas, además del entierro natural y la cremación, se encuentran: la resomaciónurnas biodegradables, la plastinación, la promación, e incluso la donación a la ciencia 

1. Entierro natural: En el entierro común se usan químicos para que el cuerpo tarde en descomponerse y luego, son metidos en urnas y se sepultan a unos tres metros bajo tierra o, en bóvedas. El entierro natural es la versión ecológica, se hace lo mismo, pero no se usa ningún tipo de químicos para que al entrar en el proceso de descomposición no perjudique el medio ambiente. Desde la ropa hasta la urna, todo debe ser ecológico y libre de elementos tóxicos. 

2. Cremación: La cremación es una práctica funeraria que utiliza calor intenso (entre 760 y 982°C) para reducir un cuerpo a fragmentos óseos en 1 a 3 horas. El proceso se realiza en un crematorio, y los restos se procesan después para obtener un polvo fino o “cenizas” que se entregan a los familiares. Es una alternativa económica, higiénica y cada vez más popular al entierro tradicional. 

3. Resomación: También conocida como hidrólisis alcalina, acuamación o biocremación, es un proceso funerario ecológico, el cuerpo es ingresado a una cápsula que utiliza agua e hidróxido de potasio a alta presión y temperatura a la cual se le agrega un componente de base alcalina para disolver los tejidos corporales. Es una alternativa a la cremación tradicional que reduce drásticamente las emisiones de CO₂ y el consumo de energía, dejando únicamente restos óseos que se convierten en un polvo mineral. 

4. Urnas biodegradables: Este método es perfecto si en vida si gusta de plantar árboles para mejorar la fuente de oxígeno del planeta y se quiere continuar con esa labor después de morir. Se trata de meter las cenizas en una urna biodegradable que será enterrada en suelo fértil junto con una semilla que, al pasar los meses se convertirá en un árbol y seguirá creciendo año tras año. 

5. La plastinación: Con el método de plastinación se busca preservar el cuerpo de manera que quede más o menos reconocible al extraer todos los líquidos y reemplazarlos con plástico. Usualmente, quienes optan por la plastinación son las personas que donan sus cuerpos a la ciencia. 

6. Promación: Es posible romper un cadáver en mil pedazos. La promación consiste en congelar el cuerpo, la urna donde reposaba se convierte en leña y el nitrógeno líquido hace que el cuerpo se quebrante fácilmente al exponerlo a una pequeña vibración. Si se mezcla con abono se está siendo ecológico.  

7. Donación a la Ciencia: El cuerpo puede ser donado a universidades para la investigación y formación médica, o a “granjas de cadáveres” para estudios forenses. 

Como podrá apreciar, amable lector, en la actualidad existen curiosas y diferentes alternativas para descansar durante la eternidad, llevando la gran mayoría al mismo resultado final: el polvo

Jorge A. Rodríguez y Morgado, titular de la columna y el programa ConoSER bien. Twitter: @jarymorgado, correo electrónico: jarymorgado@yahoo.com.mx. Colaborador destacado de: Sabersinfin.com