
El pasado 29 de mayo de 2025, en la Sala Manuel Toussaint del Museo Universitario Casa de los Muñecos de la BUAP, ubicada en el Centro Histórico de Puebla, México, se presentó la más reciente obra de la escritora argentina Nancy Almassio. Esta publicación poética lleva doble sello editorial poblano El Mundo Iluminado y Sabersinfin.
Cada uno de los directores de las editoras incluyeron sendos prólogos a tan preciado poemario.
Compartimos a continuación, la presentación del Dr. Miguel Ángel Martínez Barradas, responsable de El Mundo Iluminado quien con su análisis relacional de la pintura en acuarela de la portada y los versos de la poeta necochense, la Licenciada Nancy Almassio.
Podemos destacar el siguiente pasaje donde Martínez Barradas: “En El exilio de las almas, la poesía se convirte no solo en un lenguaje, sino en un lugar. Como el agua para los peces, los versos son un refugio sagrado que nos permite habitar el instante eterno”.
Los invitamos a recorrer cada uno de los exquisitos párrafos gestados a partir de un análisis minucioso de 𝙀𝙡 𝙚𝙭𝙞𝙡𝙞𝙤 𝙙𝙚 𝙡𝙖𝙨 𝙖𝙡𝙢𝙖𝙨 de Nancy Almassio.

Presentación de «El exilio de las almas» de Nancy Almassio por Miguel Ángel Martínez Barradas

Puebla, 29 de mayo de 2025
En el corazón de El exilio de las almas late la pregunta que cruza los tiempos y las almas humanas: ¿qué somos frente al Todo? ¿Qué somos frente al infinito que nos envuelve y que, a pesar de estar inmersos en él, no podemos reconocer? La portada del libro, con la pintura Peces de Virginia Desirée Mauco, simboliza esta búsqueda con precisión luminosa. Dos peces nadan en el agua, ¿giran en círculos o descienden en espiral hacia el abismo?. Su movimiento constante es un reflejo del desarraigo: un nado ciego, impulsado por la pregunta de quiénes son, sin comprender todavía que ya están en el agua; el agua que no solo los rodea, sino que los constituye, que es su hogar y su esencia. Así, su nado es el exilio; su reconciliación, la quietud.
Este mismo viaje, entre la separación y la pertenencia, se teje a lo largo de las páginas de El exilio de las almas. Allí, Nancy Almassio nos invita a atender lo que los peces no ven y lo que nosotros mismos olvidamos: que el agua, el Todo, lo Sagrado, está aquí siempre, aguardando que abramos los ojos para repatriarnos al instante presente. En los poemas de Nancy, como en los colores de la pintura de Virginia, late la nostalgia del hogar imposible y, a la vez, la certeza de que nunca hemos salido de él.
Los peces en la pintura son reflejos de nuestras almas: vagan en círculos, ajenos a la totalidad que los contiene, como el Yo, el Otro y el Mundo que Nancy traza en sus versos. Cada uno de estos elementos, en su poesía como en nuestro propio movimiento, parece estar roto, separado y perdido. Pero la poeta y la pintora comparten un mensaje central: las distancias son ilusorias; todo lo que buscamos está ya dentro de nosotros, envolviéndonos. Los versos del poemario encarnan esta verdad, arrancándonos de nuestra ceguera. En el poema “Ahora”, Almassio proclama: “Si la sombra del destierro te persigue, / te acecha, te acorrala, / piensa que los exiliados del tiempo / se repatrian en el ahora.” Nos dice que el verdadero regreso no es al pasado ni a la tierra perdida, sino al momento eterno, a este instante que une el alma al Todo.
La escritura de Nancy se mueve con la densidad de un río. Sus versos son olas que arrasan trincheras, que recalcan la fragilidad de nuestras certezas y que nos confrontan con preguntas imposibles de eludir: ¿dónde está nuestro hogar si no lo vemos en nuestro aquí y ahora? Como en el poema “Verdades objetivas”, Nancy nos invita a mirar hacia ese espacio sin límites: “Hay una parte de tu cuerpo / que alza vuelo, que no se engaña, / aunque tus pies echen raíces.” Es esa verdad interna la que convierte el exilio en ilusión y devuelve a los peces, al lector, y, por extensión, a toda alma errante, a la quietud de saberse en el mundo, ya reconciliados.
La pintura y los poemas siguen un camino desde la alienación hasta la unidad. En las primeras páginas del libro, los peces, como nuestros espíritus, se mueven en la duda y en la oscuridad de no saber hacia dónde nadan. Pero, línea a línea, Nancy nos guía hacia algo que trasciende el movimiento. En un momento de epifanía, sus palabras resuenan como el eco de las pinceladas de Virginia: “Cuando uno comprende que está en el agua, ya no es necesario nadar.” Es ahí donde cesa el movimiento; es ahí donde aparece la quietud, no como un vacío, sino como el reencuentro con lo eterno.
La portada, al igual que cada verso del libro, nos recuerda que en el centro de toda tormenta hay calma. En el agua, los peces ya no necesitan redes para encontrar sentido. En sus giros, las distancias entre el Yo, el Otro y el Mundo desaparecen, volviéndose círculos perfectos que se entrelazan. Nancy lo expresa con su maestría habitual: “Hay un ángel que custodia los cristales fragmentados.” El exilio ya no duele, porque el regreso no es hacia un lugar distante, sino hacia la conciencia de que siempre hemos estado en el hogar.
En El exilio de las almas, la poesía se convierte no solo en un lenguaje, sino en un lugar. Como el agua para los peces, los versos son un refugio sagrado que nos permite habitar el instante eterno. Nancy nos entrega aquí un mapa hacia lo esencial: abandonemos el movimiento que nos ciega, dejemos de luchar contra las corrientes y demos paso a la quietud que nos repatria al centro del Todo. Porque, como concluye en sus versos, la vida es “el instante / en el que le dices sí a tu destino.”
Este texto es un puente entre la pintura y los poemas, una invitación a que dejemos de ser ciegos frente a la plenitud que nos envuelve. Los peces, como una metáfora reflejada en el espejo del agua, nadan para recordarnos que ya no hay más destierro para quien reconoce que el Todo lo habita. El salto hacia la quietud no es un abandono; es un regreso, el regreso a ese lugar donde cada alma deja de ser exiliada y se convierte en la voz de su propia poesía.
El exilio de las almas, entonces, no solo es un libro, sino una experiencia. Nos invita a cerrar los ojos, a dejar de nadar, y a comprender que el agua —la vida, el amor, la poesía— siempre ha estado aquí, sosteniéndonos. ¿Qué más podría anhelar una alma exiliada sino este instante de certeza, esta magnífica y luminosa quietud?

El exilio de las almas (2025), obra literaria de la poeta argentina Nancy Almassio. Consta de cincuenta y seis poemas filosóficos. Incluye prólogo del Dr. Abel Pérez Rojas, director de Sabersinfin y del Dr. Miguel Ángel Martínez Barradas, director de El Mundo Iluminado, ambos sellos editoriales de esta publicación argentino-mexicana.






























