Hoy me enviaste, como un dios indulgente,
el referente de tus piernas tan vehemente,
portentosas, suaves, un sueño creciente
que muerdo al vuelo con ansias ardientes.
Tersas columnas de canela y menta,
un deleite divino que el tacto alimenta.
Su forma eterna mi razón atormenta,
belleza infinita que el alma sustenta.
Sobre mis hombros se posan, divinas,
dulcemente firmes, curvas cristalinas.
Su roce febril en mis ansias caminas,
y en su danza sagrada el deseo germinas.
Al tenerlas cerca, mi boca se enreda;
en su néctar suave mi juicio se queda.
La piel me llama, su sabor me enreda,
y en cada mordisco la pasión me quema.
Oh, piernas de fuego, un culto sincero,
eterna obsesión de un amante certero.
De canela el tono, de menta el sendero,
tu forma es poema, tu andar mi refugio.
Dámelas otra vez, porque muero por ellas.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta






























