Cuando tus ojos se posan en mi ser,
mi alma se estremece en dulce calma,
un fuego interno empieza a renacer,
y el mundo se detiene en nuestra alma.
Tu mirada, como rayo de sol claro,
ilumina mis días más oscuros,
en su fulgor encuentro lo más puro,
un amor que trasciende los muros.
Cada vez que tus ojos me acarician,
mi corazón late con más fervor,
y mis pensamientos se armonizan.
Es en tu mirada donde hallo paz,
un refugio de amor y de calor,
donde mi pena es serena y fugaz.
Enrique Canchola Martínez septiembre 2024-12EC






























