Como un río que fluye sin medida,
en tus aguas mi espíritu reposa,
y en tu esencia, sereno, se desliza,
siguiendo el cauce de tu luz frondosa.
Tu corriente me envuelve y me consuela,
su murmullo es el eco de mi anhelo,
como un sueño que nunca se desvela,
y su brisa me eleva hacia tu cielo.
Eres senda de un tiempo sin desvelo,
dulce arrullo que abraza y que enamora,
brisa eterna que besa mi consuelo.
En tu abrazo mi alma se atesora,
en tus besos se cumple mi anhelo,
y en tus besos mi destino se encuentra.
Enrique Canchola Martínez




























