Mi corazón latiente,
ilusión primera,
voz de adolescente,
madurez prematura,
estatura de cigüeña,
espigada,
bella doncella,
cual esfinge labrada a mano
de orfebres celestiales.
Temor de abordarte
y escuchar tu voz de cerca.
Dime al oído, niña crecida,
que tu carita miente,
que rebasas mi expectativa,
que por mucho a tiempo
dejaste las muñecas,
que hoy brazos de hombre
a diario prefieres.
Aquí estoy para ti,
engañosa chiquilla,
tránsito a mujer valiente.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta






























